Mientras Moscú advierte de una nueva campaña de bombardeos y Kiev encaja uno de los ataques más mortíferos desde el inicio de la invasión: Tras cuatro años de guerra no se vislumbra un final diplomático a corto plazo.
El Ministerio de Defensa ruso afirma que está preparando ataques de gran envergadura contra la infraestructura energética de Ucrania, que presenta como represalia por los ataques de Kiev contra territorio ruso, mientras la cifra de muertos por un ataque ruso contra un depósito de munición cerca de la capital ucraniana ha aumentado a 38.
"Las Fuerzas Armadas rusas han iniciado los preparativos para ataques masivos contra la infraestructura energética de Ucrania en respuesta a lo que Moscú describe como ataques continuados del régimen de Kiev contra la infraestructura civil de Rusia y sus instalaciones de combustible y energía", señaló el Ministerio de Defensa en Moscú en Telegram.
La advertencia reaviva el temor a que se repita lo ocurrido el pasado invierno, cuando los bombardeos de Moscú contra las centrales eléctricas ucranianas devastaron la red del país y dejaron a millones de personas sin calefacción ni electricidad con temperaturas bajo cero.
Ambos bandos han intensificado en los últimos meses los ataques de largo alcance, que han impactado en almacenes, refinerías, puertos y buques, con un aumento de las víctimas civiles.
El ataque contra el depósito eleva a 38 la cifra de muertos
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, afirmó el domingo que el número de muertos por el ataque con drones rusos del sábado contra un depósito de munición en la localidad de Myla, en el distrito de Bucha, cerca de Kiev, había ascendido a 38, con 20 personas heridas y cuatro aún desaparecidas.
En un mensaje en Telegram, Zelenski señaló que "la magnitud de la contaminación en la zona es significativa", mientras los equipos de emergencia trabajaban para apagar los incendios restantes y los artificieros despejaban el lugar.
El ataque provocó una detonación masiva y explosiones secundarias que llevaron las llamas a las zonas residenciales circundantes, dañaron alrededor de cincuenta edificios y obligaron a evacuar a más de 380 residentes, según las autoridades regionales. Entre los fallecidos se encontraba Taras Didych, alcalde de la cercana localidad de Dmytrivka. Es uno de los incidentes más mortíferos que han sufrido los suburbios de Kiev desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia hace más de cuatro años.
La Fiscalía ucraniana ha abierto una investigación por negligencia penal centrada en por qué se almacenaban explosivos tan cerca de las viviendas.
Tercer día consecutivo de ataques
El ataque de Myla supuso el tercer día consecutivo de bombardeos aéreos rusos. Las Fuerzas Armadas rusas afirmaron que también atacaron el domingo una planta de cemento y amianto en Kiev, alegando que sus almacenes se utilizaban para guardar explosivos, así como una instalación de fabricación de drones y munición.
En conjunto, Rusia lanzó dos misiles balísticos Iskander-M y 130 drones de diversos tipos entre última hora del sábado y la madrugada del domingo, según la Fuerza Aérea ucraniana.
Ucrania, por su parte, atacó con drones una refinería de petróleo en el noroeste de Rusia, lo que provocó un incendio, según las autoridades locales rusas.
La refinería de petróleo de Kirishi, en la región rusa de Leningrado, es la segunda mayor planta de producción del país, con capacidad para procesar alrededor de 20 millones de toneladas de crudo al año para combustible de aviación y diésel.
Kiev ha intensificado sus ataques contra la infraestructura energética y petrolera de Rusia, incluidas refinerías, estaciones de bombeo y depósitos de almacenamiento, como parte de una estrategia que, según las autoridades, busca presionar económicamente a Moscú para poner fin a la guerra.