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Depresión, una enfermedad grave exacerbada por la pandemia de COVID-19

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Por María Miret García
La pandemia ha creado las condiciones perfectas para que se disparen los casos de depresión
La pandemia ha creado las condiciones perfectas para que se disparen los casos de depresión   -   Derechos de autor  Foundry/ Pixabay

“La depresión es lo más horrible que me ha pasado”. Así lo reconoce Almudena Sánchez, autora de “Fármaco”. Un libro en el que relata su experiencia con la enfermedad durante tres años. Desde entonces, la escritora y periodista se dedica a tratar de dignificar una enfermedad que “le puede tocar a cualquiera”, empeñada en que “la salud mental se cuente bien”. Almudena cree que “ha hecho falta una pandemia para que empecemos a hablar de ello, porque la salud mental ha estado muy tapada” hasta ahora. “Las enfermedades mentales hay que nombrarlas como lo que son, una enfermedad, sin estigmatizar”, dice.

El 64% de la población española acude al profesional de la salud mental según el CIS, un 35’5% por depresión. Se trata de una enfermedad grave que necesita un diagnóstico precoz, fármacos que actúen rápido y capacidad de acompañar y curar a las personas enfermas. Es, además, uno de los problemas de salud mental más comentado en redes sociales desde que empezó la pandemia.

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Los participantes en el seminario sobre depresión y pandemia. Almudena Sánchez, en primer planoeuronews

La depresión mayor ha aumentado un 28% por la pandemia según datos publicados en la revista científica The Lancet, en un estudio que prevé también un aumento del 25% en los casos de trastorno de ansiedad. Los autores del artículo achacan este aumento de la prevalencia a las cifras de infecciones diarias de SARS-CoV-2, junto a la reducción de la movilidad de las personas.

La pandemia es un factor de riesgo para los problemas emocionales

La pandemia es un factor de riesgo en sí para todos los problemas emocionales según el Dr. Lorenzo Armenteros, Médico de Familia miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental en la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que ha participado en el XIX Seminario sobre Covid19 y depresión “La Tormenta Perfecta”. “Todo esto que hemos normalizado tiene un impacto en la salud: las mascarillas, no abrazarse”…

La mitad de la población general tiene síntomas de estrés, ansiedad, depresión y trastornos del sueño. Una disrupción que es un factor de riesgo para la depresión y la ansiedad. “La pandemia ha contribuido a que las alteraciones del sueño se multipliquen” en España, el país del mundo donde los niños duermen menos.

También el confinamiento drástico ha tenido un impacto en la salud mental. “Cuanta mayor restricción y más duradera, más impacto en los síntomas depresivos y de ansiedad”, explica el Dr. Eduard Vieta, Director Científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM). Para este Catedrático de Psiquiatría

de la Universidad de Barcelona y Jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic, el impacto emocional del estrés generado por la COVID ha sido enorme.

El 43% de la población general tuvo síntomas de depresión y el 57% de ansiedad después de los confinamientos. A ello se suman los efectos indirectos de las cuarentenas y los confinamientos y con ellos, del aislamiento: miedo, estrés, duelo, dificultad de acceso a los cuidados… La población con trastornos mentales es especialmente vulnerable. “En pacientes con depresión disminuir el contacto social no ha sido tan problemático como la falta de acceso a los cuidados y tratamientos”, asegura. “Lo que hemos visto es que mucha gente ha llegado con ictus, cáncer o trastornos mentales mucho más avanzados”.

La depresión es un “diálogo con la muerte”

Durante la pandemia han aumentado los trastornos ansioso-depresivos, de la conducta alimentaria y el suicidio. Aunque la ideación suicida se redujo durante el confinamiento en la población general, el estrés generado por la pandemia y las interacciones sociales posteriores han provocado un aumento de hasta el 25%. “Hay todo un efecto rebote que estamos viviendo en la parte más aguda de la pandemia”, asegura el Dr. Vieta.

Almudena Sánchez define la depresión como un “diálogo con la muerte” y no le falta razón. “He estado más cerca de la muerte por depresión que por el cáncer. Cuando tuve cáncer noté mucho apoyo, porque es una enfermedad respetada. Tenía toda la credibilidad, y he notado mucha diferencia cuando me diagnosticaron depresión. No querían saber nada”, se sincera la escritora, que padeció cáncer de ovarios cuando tenía 27 años. “La depresión lleva al suicidio, por eso es una enfermedad grave. Hablo de forma cruda porque no me gusta dulcificar una enfermedad que te mata a ti mismo, pero no me gusta dramatizar”. La depresión es la epidemia que más muertes e invalidez causa según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La pandemia ha afectado más a las personas más vulnerables

La pandemia ha afectado más a las personas más vulnerables. “Hay una relación bidireccional entre pobreza y mala salud mental, porque la gente con mala salud mental cae en el estrato social y por su parte, la pobreza da menos recursos y acceso a la educación”, explica Eduard Vieta. La pobreza también se asocia a mayor mortalidad. “La gente pobre se muere antes y no es una cuestión puramente social, sino de acceso a la sanidad, de alimentación, de cultura y de hábitos… pero luego hay una parte sanitaria”.

El aumento de los trastornos de depresión mayor y ansiedad debido a la pandemia ha afectado más a las mujeres que a los hombres y a las personas jóvenes que a las mayores, según la investigación publicada en The Lancet.

Una de cada cuatro consultas al médico de familia es por un trastorno mental. Las enfermedades psiquiátricas como la depresión y o la ansiedad representan, desde hace años, en torno al 20% de las consultas de Atención Primaria. Los expertos esperan un aumento de casos debido a la pandemia y sus efectos sobre la salud mental. Así se puso de manifiesto también en la jornada “Avances en Depresión en Atención Primaria” organizada por Lundbeck. “En la Seguridad Social no podemos asumir nada porque estamos colapsados”, reconoce la Dra. Rosa Molina, Psiquiatra en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, en España. Por eso a muchos casos se les está dando el alta.