En el futuro, los planes de expansión no se detendrán en el espacio: Estados Unidos está decidido a tener un reactor nuclear en la Luna para 2030. "Para llegar al futuro, tenemos que utilizar la energía nuclear", afirma el jefe de la NASA.
La NASA lleva varios años desarrollando un reactor nuclear para abastecer de energía a una o varias bases lunares previstas, que la agencia aeroespacial pretende construir en el marco de su programa Artemis.
En diciembre del año pasado, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para iniciar la construcción de dicha base a más tardar en 2030 y disponer para entonces de un reactor nuclear para los lanzamientos a la Luna.
Este martes, la NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE ) anunciaron el martes la firma de un memorando de entendimiento en el que reafirman su compromiso de cumplir este ambicioso plazo. Un reactor de 100 kilovatios en el polo sur de la Luna es el objetivo.
"Como parte de la Política Espacial Nacional del presidente Trump, Estados Unidos se compromete a regresar a la Luna, construir la infraestructura necesaria para una residencia permanente y hacer las inversiones necesarias para el siguiente gran paso hacia Marte y más allá", dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman, citado en el comunicado.
"Para lograr ese futuro, debemos aprovechar la energía nuclear", añadió. "Este acuerdo permite una colaboración más estrecha entre la NASA y el Departamento de Energía para proporcionar las capacidades necesarias y marcar el comienzo de una nueva edad de oro de la exploración y el descubrimiento espacial".
Apuntar a la Luna y Marte
Según muchos partidarios de la exploración espacial, la energía nuclear es una solución viable para los puestos avanzados tripulados en regiones distantes del espacio, como la Luna o Marte. Los reactores de fisión pueden generar electricidad de forma continua durante años sin necesidad de repostar y no dependen de las cambiantes condiciones meteorológicas ni de la radiación solar.
La NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos llevan más de medio siglo trabajando juntos en sistemas de energía nuclear para su uso en el espacio. Durante décadas, muchas de las sondas robóticas de la NASA -incluida la orbitadora de Saturno Cassini y los exploradores de Marte Curiosity y Perseverance- han utilizado generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG) como fuente de energía, según reporta la revista 'Space'.
"La historia demuestra que Estados Unidos lidera el mundo cuando la ciencia y la innovación se unen -desde el Proyecto Manhattan hasta la misión Apolo- para alcanzar nuevas fronteras que antes se creían inalcanzables", subrayaba en el mismo comunicado el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. "Este acuerdo continúa ese legado".
Según informes oficiales, Rusia también planea construir una central nuclear en la Luna, en la próxima década. Con ella pretende abastecer de energía a su programa espacial lunar y a una estación de investigación conjunta ruso-china.
Desde que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtiera en el primer hombre en volar al espacio en 1961, Rusia se ha considerado una potencia en lo que a viajes espaciales se refiere. En las últimas décadas, sin embargo, el país ha quedado por detrás de Estados Unidos y, cada vez más, también de China.