Solo el 26% de las afirmaciones sobre IA vinculadas al clima citan algún estudio académico, mientras que el 36% no aportó ninguna prueba, según la organización alemana sin ánimo de lucro Beyond Fossil Fuels.
Un nuevo informe pone seriamente en duda las afirmaciones de algunas empresas de inteligencia artificial (IA) de que sus productos pueden reducir de forma significativa las emisiones de carbono.
Las estimaciones sobre el impacto de la IA en el clima varían enormemente. Un estudio publicado en enero en la revista 'Patterns' concluyó que sólo los centros de datos podrían haber emitido entre 32,6 millones y 79,7 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2025, una cifra aproximadamente equivalente a las emisiones anuales de un país europeo pequeño.
Mientras tanto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sugerido que la IA podría reducir las emisiones globales hasta un 5% para 2035 al acelerar las innovaciones en el sector energético, compensando potencialmente las emisiones generadas por los centros de datos. Por ejemplo, la AIE señaló que la IA podría ayudar a los científicos a probar materiales y composiciones de baterías para desarrollar nuevas tecnologías de energía solar.
Beyond Fossil Fuels, una organización alemana sin ánimo de lucro, examinó más de 150 afirmaciones relacionadas con el clima realizadas por las mayores empresas de IA del mundo y por organismos como la AIE para analizar qué tipo de pruebas respaldan la idea de que la IA podría recortar emisiones.
Solo el 26% de la muestra citaba artículos académicos publicados para respaldar sus afirmaciones, y otro 36% no aportaba ninguna prueba. El resto se basaba en informes corporativos, artículos de prensa, publicaciones de ONGs o trabajos académicos aún sin publicar.
El análisis destaca que las fuentes corporativas rara vez incluyen estudios revisados por pares o datos primarios que sostengan sus afirmaciones. "Las pruebas de que la IA aporta enormes beneficios climáticos son débiles, mientras que la evidencia de daños sustanciales es sólida", señala el informe.
Por ejemplo, Google afirmó que la IA podría recortar entre un 5 y un 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero para 2030 si la tecnología se amplía. Los investigadores rastrearon esta afirmación hasta una entrada de blog de 2021 de la consultora Boston Consulting Group (BCG), que extrapolaba esa cifra a partir de su experiencia con clientes.
El análisis describe la afirmación de Google como "una extrapolación de enormes beneficios climáticos globales basada aparentemente en pruebas anecdóticas". Muchas empresas de IA sostienen que los modelos más pequeños y entrenados de forma más restringida, por ejemplo sobre una única base de datos de alta calidad, son mejores para el medioambiente.
Sin embargo, los investigadores advierten de que las afirmaciones sobre los modelos de IA estrecha podrían estar sobredimensionadas, ya que faltan estudios revisados por pares que demuestren que estos modelos pueden reducir las emisiones de forma significativa.
El análisis tampoco encontró un solo ejemplo en el que sistemas de IA generativa como ChatGPT, Gemini o Copilot hayan producido un nivel de reducción de emisiones tangible, verificable y sustancial.
"Aunque estos beneficios sean reales, no guardan relación con la enorme expansión del consumo energético de la industria de la IA generativa y quedan completamente eclipsados por ella", añade la nota de prensa.
Los autores señalan que los resultados no significan que las tecnologías de IA no tengan ningún beneficio climático, pero subrayan que hay pocas pruebas de que la IA reduzca las emisiones lo suficiente como para compensar la energía necesaria para hacer funcionar estos sistemas.
'Euronews Next' se puso en contacto con OpenAI, Microsoft, Google y la AIE para recabar declaraciones sobre cómo citan sus estimaciones relacionadas con el clima.