Los desarrolladores explican que el objetivo de Woven City es recopilar datos reales sobre cómo interactúan personas y máquinas, para mejorar la seguridad y orientar futuras regulaciones.
Japón está levantando cerca del monte Fuji una nueva ciudad experimental que servirá como gran laboratorio de pruebas para la robótica, la inteligencia artificial y el transporte autónomo y sin emisiones en la vida cotidiana.
Esta urbanización, que por ahora ocupa unos 47.000 metros cuadrados, ya está parcialmente habitada, y los primeros residentes se mueven por calles que comparten con vehículos autónomos, robots de reparto y sistemas impulsados por inteligencia artificial.
El proyecto Woven City, desarrollado por Toyota, toma su nombre como guiño a los orígenes de la compañía japonesa en la fabricación de telares textiles: "Woven City aspira a integrar la movilidad desde la óptica de la infraestructura social. Con ello tratamos de generar un mayor valor", explicó Daisuke Toyoda, vicepresidente ejecutivo de Woven by Toyota, durante una visita guiada para la prensa.
Una movilidad más segura y protegida
"Mediante el uso de datos relacionados con las personas, como los flujos de peatones, y conectándolos con los vehículos, queremos construir una sociedad de la movilidad más segura y protegida. No solo para quienes viajan en coche, sino también para los peatones, queremos ofrecer seguridad y tranquilidad a todas las personas que viven aquí", añadió.
Alrededor de 100 residentes, los llamados 'weavers', viven ya en la primera fase de la ciudad, que prevé albergar hasta 2.000 personas cuando esté plenamente desarrollada. Expertos señalan que las trabas regulatorias en Japón dificultan especialmente las pruebas en condiciones reales de sistemas autónomos en vías públicas, por lo que un entorno controlado con apariencia de ciudad resulta especialmente valioso.
"Este no es un lugar donde, cuando se quiere hacer una prueba piloto, te dicen que no se puede porque no hay datos que la respalden. Aquí podemos ensayar distintas soluciones y demostrar primero que son seguras y funcionan. Después, con esas evidencias, esperamos ayudar a los gobiernos a mejorar la regulación" aseguró Toyoda.
Robots domésticos y taxis voladores
Los residentes ya interactúan con prototipos de robots domésticos, sistemas de logística autónoma y servicios de movilidad que circulan bajo la ciudad a través de pasadizos subterráneos. En la superficie, los experimentos van desde sistemas de seguridad basados en IA hasta simulaciones de taxis voladores. Los residentes se convierten de facto en parte del proceso de prueba, explicó el experto en automoción Shinya Yamamoto.
"Las personas corrientes actúan como probadores para un fabricante de automóviles, pueden experimentar en la ciudad, en un entorno real, con distintas cosas que quieren hacer. Luego pueden trasladar directamente a los fabricantes si esas soluciones son realmente útiles para la sociedad o para ellos mismos", añadió.
Cuando esté terminada, toda la zona se ampliará hasta unos 294.000 metros cuadrados y se calcula que la inversión rondará los 10.000 millones de dólares (8.500 millones de euros).