Un juez estadounidense aprueba el pago de Anthropic a autores por el uso de libros pirateados para entrenar su chatbot Claude, primer gran acuerdo en la oleada de demandas por derechos de autor contra empresas de IA.
Una jueza federal estadounidense ha aprobado un acuerdo de 1.500 millones de dólares (1.300 millones de euros) entre Anthropic y un grupo de autores, con el que se pone fin a la mayor demanda colectiva por derechos de autor en la historia de Estados Unidos y se sella la primera gran resolución en la oleada de litigios contra empresas de IA por el uso de libros protegidos en el entrenamiento de sus modelos.
El 20 de julio, la jueza de Distrito de Estados Unidos Araceli Martínez-Olguín aprobó el acuerdo en San Francisco y rechazó las objeciones de algunos autores, que consideraban que la compensación era demasiado baja.
El acuerdo, planteado por primera vez el pasado septiembre, pone fin a la demanda colectiva presentada en agosto de 2024 por los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson, que acusaban a Anthropic de utilizar libros pirateados para entrenar su chatbot Claude.
En virtud del pacto, los autores y las editoriales reciben 3.000 dólares (2.630€) por cada una de las aproximadamente 500.000 obras incluidas en el acuerdo. Más del 91% de los beneficiarios ya han presentado sus reclamaciones, según Anthropic.
La causa se originó tras una decisión de junio de 2025 del entonces juez encargado, William Alsup, que concluyó que entrenar a Claude con libros adquiridos legalmente se ajustaba a la doctrina del 'fair use', pero que el almacenamiento por parte de Anthropic de millones de libros pirateados en una 'biblioteca central' no lo hacía.
Esta conclusión exponía a la empresa a indemnizaciones legales de hasta 150.000 dólares (131.000€) por obra, una factura potencial de cientos de miles de millones de dólares si el caso hubiera llegado a juicio en diciembre.
La adjunta al asesor jurídico general de Anthropic, Aparna Sridhar, afirmó que la empresa acoge la resolución con satisfacción.
El abogado principal de los demandantes, Justin Nelson, la describió como la mayor compensación por derechos de autor conocida públicamente hasta la fecha.
El caso es una de varias decenas que siguen su curso en los tribunales estadounidenses contra empresas como OpenAI, Google y Meta por sus prácticas de entrenamiento de sistemas de IA.