El eclipse solar total del 12 de agosto dejó 347,6 millones de euros de impacto económico y atrajo a unos 446.000 turistas internacionales, impulsando además a la España interior como destino emergente del astroturismo.
El eclipse solar total del 12 de agosto duró apenas unos minutos, pero su impacto económico en España se cuenta por cientos de millones. El fenómeno generó 347,6 millones de euros de impacto neto, según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
De esa cantidad, 247,3 millones correspondieron al turismo internacional y 94,9 millones al turismo nacional, mientras que la actividad vinculada al fenómeno permitió recaudar unos 146 millones de euros en impuestos.
El eclipse atrajo a cerca de 446.000 turistas internacionales, que viajaron a España para verlo desde los lugares donde podía observarse en su totalidad. Estados Unidos fue el principal país de origen entre los visitantes llegados desde fuera de Europa, seguido de Canadá y Argentina.
Entre los visitantes europeos destacaron los británicos, mientras que Japón aportó un perfil especialmente vinculado al turismo científico. El gasto medio de los visitantes extranjeros alcanzó los 1.501 euros por persona, sin contar los vuelos, frente a los 336 euros de media de los viajeros nacionales.
El efecto se dejó notar especialmente lejos de los grandes destinos turísticos tradicionales. Las reservas para la noche del eclipse crecieron con fuerza en distintos puntos del interior y la España vaciada: Soria, por ejemplo, registró un aumento del 522% en el interés internacional, mientras que A Coruña, León y Burgos también experimentaron importantes incrementos.
El fenómeno impulsó además la hostelería, el transporte, la restauración y las actividades de divulgación, sectores que, según AFI, contribuyeron a generar alrededor de 7.300 empleos a tiempo completo. El eclipse también ha servido para poner el foco en el astroturismo como alternativa para dinamizar las zonas rurales.
Los expertos advierten, sin embargo, de que el beneficio puede ser puntual si los territorios no aprovechan el interés generado para crear una oferta estable basada en observatorios, miradores, actividades astronómicas y experiencias durante todo el año. La clave será convertir la llegada masiva de visitantes por un fenómeno concreto en una razón para regresar cuando el cielo vuelva a estar despejado.
Y el próximo gran reclamo será el 2 de agosto de 2027 cuando otro eclipse solar total recorrerá el sur de España y tendrá una duración de totalidad superior a la de 2026 en los mejores puntos de observación. Cádiz, Málaga, Granada, Almería, Ceuta y Melilla estarán entre las zonas privilegiadas, mientras localidades como Tarifa ya afrontan una elevada demanda de alojamiento.
A esta cita se sumará el eclipse del 26 de enero de 2028, formando una excepcional sucesión de tres fenómenos que podría generar más de 1.000 millones de euros de impacto económico y consolidar a España como una referencia internacional del turismo astronómico.