Los tatuajes son hoy más populares que nunca, pero cada vez más estudios apuntan a una relación entre la tinta permanente y ciertos cánceres.
Desde las mangas tribales hasta las mariposas en la parte baja de la espalda, los seres humanos se tatúan la piel desde hace miles de años. Para la mayoría, el miedo a arrepentirse en el futuro es la principal preocupación. Pero un número creciente de investigaciones sugiere que los tatuajes también podrían entrañar riesgos más graves para la salud.
Los tatuajes se han popularizado en los últimos años, con entre el 13% y el 21% de la población de Europa occidental luciendo al menos uno, según un estudio publicado en la revista 'European Journal of Public Health'. Pese a su extensión, se sabe sorprendentemente poco sobre sus posibles efectos a largo plazo en la salud.
Investigaciones anteriores han demostrado que la tinta de los tatuajes se acumula en los ganglios linfáticos humanos, lo que puede provocar inflamación y, en casos poco frecuentes, linfoma, un tipo de cáncer de la sangre. Más recientemente, un estudio de 2025 de la Universidad del Sur de Dinamarca (SDU) ha concluido que las personas tatuadas tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel y linfoma.
A partir de una cohorte de gemelos seleccionados al azar, los investigadores compararon a quienes habían tenido alguna forma de cáncer con quienes no. Según el estudio, publicado en la revista 'BMC Public Health', los gemelos tatuados presentaban un riesgo de cáncer de piel casi cuatro veces mayor.
El tamaño del tatuaje importa
El trabajo también señalaba que el tamaño del tatuaje podría influir, y que cualquier diseño mayor que la palma de la mano podría aumentar el riesgo. "Tenemos indicios de que existe una asociación [entre la cantidad de tinta y el riesgo] de linfoma y de cáncer de piel", explicó a 'Euronews Health' Signe Bedsted Clemmensen, coautora del estudio y profesora adjunta de bioestadística en la SDU.
"En el caso del linfoma, la tasa de riesgo es 2,7 veces mayor, así que es bastante. Y para los cánceres de piel, antes era de 1,6 y ahora es de 2,4. Esto indica que cuanto más tatuaje se tiene, mayor es el riesgo, mayor es la tasa de riesgo", añadió.
Conviene subrayar, no obstante, que estas conclusiones se encuentran todavía en una fase muy inicial y que están limitadas por la gran cantidad de variables que intervienen. Para realizar un análisis más preciso habría que tener en cuenta, por ejemplo, los tipos de tinta, la localización de los tatuajes, los subtipos de cáncer y otros factores genéticos y ambientales.
"En definitiva, hace falta mucha más investigación", señaló Clemmensen, que considera que los futuros trabajos deberían basarse en cohortes más amplias seguidas durante periodos de tiempo más largos. "Además, creo que el siguiente paso es estudiar los mecanismos biológicos [del hecho de tatuarse] e intentar entender qué ocurre exactamente".
¿Hasta qué punto debemos preocuparnos por los tatuajes?
No hay pruebas concluyentes de que los tatuajes causen cáncer, aunque sí existen otros riesgos que conviene tener en cuenta. Entre ellos, asegurarse de que el material que se utiliza esté esterilizado para evitar infecciones y de que las propias tintas sean seguras. Todas las tintas para tatuajes se componen de un pigmento, que aporta el color, y un líquido portador, que permite depositar ese color en la capa intermedia de la piel, la dermis.
Como la mayoría de las tintas para tatuajes se importan de todo el mundo, resulta difícil controlar con precisión sus ingredientes y en ocasiones contienen sustancias nocivas. "Algunas tintas contienen trazas de metales pesados como níquel, cromo, cobalto y, en ocasiones, plomo", escribió Manal Mohammed, profesora de microbiología médica en la Universidad de Westminster, en un artículo para 'The Conversation'. "Los metales pesados pueden ser tóxicos por encima de ciertos niveles y se sabe que desencadenan reacciones alérgicas y sensibilización del sistema inmunitario".
En 2022, la Unión Europea restringió más de 4.000 sustancias peligrosas presentes en las tintas de tatuaje y el maquillaje permanente en el marco de su reglamento REACH (registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas). Esto incluye cualquier compuesto clasificado como carcinógeno o mutágeno, y obliga a que todas las tintas para tatuajes estén claramente etiquetadas.
La normativa es menos estricta en otros países, algo en lo que el Reino Unido trabaja actualmente, después de haber presentado recientemente planes para aplicar su propio conjunto de restricciones en el marco del UK REACH. En última instancia, los tatuajes se consideran seguros si se realizan con las debidas medidas de higiene, aunque, como casi todo en la vida, pueden entrañar un riesgo de daños a largo plazo.
Pero por ahora no sabemos lo suficiente como para responder con certeza, según Clemmensen. "Es decisión de cada uno cómo quiere vivir su vida, ¿verdad? Pero como investigadora, también es mi trabajo informar a la gente de estos riesgos", afirmó. "O, en el caso de los tatuajes, ahora mismo se trata más bien de informar a la gente de lo poco que sabemos".