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Un oficio vivo, así se transforma la seda del capullo al tejido

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Un oficio vivo, así se transforma la seda del capullo al tejido
Derechos de autor  Euronews
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Por Rushanabonu Aliakbarova
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A través de talleres, estudios de diseño e industrias locales, la producción de seda sigue uniendo tradición y demanda actual y preserva técnicas forjadas durante siglos.

Durante siglos, la seda ha formado parte de la vida a lo largo de la Ruta de la Seda. Apreciada por su suavidad, resistencia y brillo natural, se ha desplazado entre regiones como mercancía y también como seña de identidad cultural. Hoy ese legado pervive gracias a un sistema de producción que sigue siendo activo, artesanal y estrechamente ligado al saber local.

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Margilan y el proceso de producción

En Andijan, el patrimonio musical se conserva y se renueva gracias al trabajo de los lutieres. Desde la época de Amir Temur hasta hoy, los instrumentos han seguido ocupando un lugar central en la vida cultural, uniendo a generaciones de músicos y públicos.

En Margilan, situada en el valle de Ferganá, la producción de seda sigue un flujo continuo, etapa por etapa. En la fábrica Gold Silk se procesan allí mismo los capullos, se hilan y lavan los hilos y se preparan los dibujos antes de empezar el tejido.

El maestro artesano Abdumannop Sultonov explica que el proceso comienza con cálculos muy precisos. Los patrones se reconstruyen en una fase conocida como "davra", en la que se definen de antemano las medidas, las capas de hilo y la estructura del diseño.

El propio material exige un cuidado extremo. Los hilos de seda son muy finos y cualquier daño en las primeras fases repercute en el resultado final. Producir tejidos atlas o adras puede llevar hasta diez días antes incluso de iniciar el tejido, ya que cada etapa se realiza de forma manual.

Diseño de los patrones y planificación del color

Una vez preparados los hilos, el proceso pasa al diseño. Lo que a simple vista parece decorativo es en realidad un trabajo altamente estructurado.

El diseñador de patrones Nosirjon Hakimov trabaja a partir de muestras, mide y reconstruye los motivos para poder trasladarlos con precisión al tejido. Cada elemento se planifica en función de las dimensiones de la tela, para garantizar el equilibrio y la repetición.

La elección del color es una de las fases más delicadas. Una vez aplicado, no hay marcha atrás, de modo que cualquier error afecta a toda la cadena de producción. Por ello los diseñadores analizan con atención las muestras y, cuando es necesario, ajustan los tonos para lograr un resultado homogéneo.

Un sistema de producción continuo

Desde la preparación hasta el tejido, el proceso se desarrolla sin interrupciones. Los hilos atraviesan cada fase en secuencia hasta formar poco a poco un textil acabado.

Según el fundador de la fábrica, Ibrahim Sultanov, este sistema permite un control total de la producción. La seda se adquiere, se procesa y se transforma en productos terminados en un mismo espacio, desde alfombras hasta prendas y accesorios.

La producción está estrechamente vinculada a la demanda internacional. Una parte importante de las piezas se destina a la exportación, mientras que también se realizan encargos individuales con diseños específicos. Al mismo tiempo, la fábrica actúa como espacio abierto al público, donde los turistas pueden observar el proceso e interactuar con los artesanos.

La seda y la economía regional

Más allá de los talleres individuales, la producción de seda desempeña un papel más amplio en la economía regional. La región de Ferganá produce en torno a 2.900 toneladas de capullos al año, lo que sustenta a varios sectores, desde el textil hasta el tejido de alfombras.

Históricamente, ciudades como Margilan fueron puntos clave de intercambio a lo largo de la Ruta de la Seda. Los caravanserais conectaban a los productores locales con comerciantes de otras regiones y favorecían la difusión de técnicas y materiales. Hoy ese intercambio continúa a través del turismo y las exportaciones.

Bujará y la seda en el diseño

Más hacia el oeste, en Bujará, la producción de seda se orienta menos a la fabricación de tejidos y más al diseño de prendas.

El artesano Nodirshoh Fayziyev trabaja principalmente con tejidos de seda para crear ropa, accesorios y calzado. Cada pieza exige un cuidadoso encaje de los dibujos, de modo que los motivos se mantengan coherentes en todo el producto final.

Trabajar con seda pura plantea retos adicionales. Es un material fino que exige precisión en cada fase. Al mismo tiempo, ofrece flexibilidad, puede combinarse con otras telas o utilizarse en diseños contemporáneos mediante cortes, bordados y aplicaciones decorativas.

La demanda de productos de seda sigue siendo elevada, tanto a nivel local como internacional. Muchas piezas se elaboran a mano y a menudo intervienen varios artesanos, lo que refleja el carácter intensivo en mano de obra de este oficio.

Jiva y la artesanía interactiva

Más al oeste, en Jiva, la producción de seda se presenta en un formato interactivo.

Un museo específico reúne todo el proceso en un solo espacio y permite a los visitantes observarlo y participar. Entre las actividades figuran la extracción de los hilos de seda, el tejido de telas adras y el teñido de pañuelos con pigmentos naturales.

Los talleres y clases magistrales son elementos centrales de esta propuesta. Los visitantes trabajan directamente con el material y se acercan a unas técnicas que normalmente se aplican entre bastidores. Esta interacción genera un valor tanto educativo como económico para los artesanos locales.

Una tradición que sigue evolucionando

En todas estas regiones, la producción de seda funciona como un sistema interconectado que une materia prima, trabajo artesanal y diseño.

Cada fase, desde el procesado de los capullos hasta los productos terminados, requiere conocimientos especializados y destreza manual. El proceso sigue siendo lento y exige tiempo, condicionado tanto por el material como por unas técnicas asentadas desde hace generaciones.

Al mismo tiempo se introducen nuevos métodos, como la seda estampada y el tejido jacquard planificado. Estos avances amplían las posibilidades de producción sin renunciar a las bases tradicionales.

La seda sigue siendo un material vivo más que una referencia histórica. Se produce, se adapta y se utiliza en contextos contemporáneos, reflejando un equilibrio entre continuidad y cambio.

Lo que empieza siendo un capullo atraviesa múltiples etapas antes de convertirse en un tejido acabado. Ese recorrido habla no solo de un proceso técnico, sino también de un sistema de conocimientos transmitidos de generación en generación que sigue siendo pertinente en la vida moderna.

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