Este recorrido de 11 días permite a los amantes del queso descubrir lo mejor de las regiones francesas de vino y queso, como Burdeos, Valle del Loira y Borgoña.
El turismo gastronómico, especialmente en Europa, ha crecido de forma notable en los últimos años. Países como Francia, Italia, Portugal y España, entre otros, han visto un auge del turismo en torno al queso, el vino y el aceite de oliva en los últimos tiempos.
Los viajeros le han tomado gusto al turismo quesero, un nicho que se ha popularizado especialmente porque permite a los amantes del fromage profundizar en generaciones de tradiciones queseras, en el terruño y en la historia. Francia es uno de los destinos imprescindibles para este tipo de viajes, con turistas que casi no saben qué elegir entre unas 1.200 variedades de queso.
Ahora, una nueva ruta francesa ofrece a los aficionados la oportunidad de probar en torno a 100 de los mejores quesos.
SmoothRed, operador especializado en viajes de vino y gastronomía, acaba de lanzar un recorrido de 11 días que lleva a los viajeros por toda Francia para degustar quesos tanto mundialmente conocidos como locales, maridados con vinos de primer nivel.
"El queso en Francia no es solo comida", afirmó Adam Stebbings, fundador de SmoothRed. "Se trata de explorar las distintas regiones del país y entender por qué los quesos de cada una tienen el sabor que tienen.
Nuestro itinerario está pensado para ir más allá de las salas de cata y ofrecer experiencias auténticas. Los viajeros elaborarán queso a mano en una granja caprina, verán técnicas tradicionales en pequeñas explotaciones familiares y recorrerán las cuevas donde las ruedas maduran durante meses".
De Normandía a Borgoña: Lo mejor de las regiones francesas de queso y vino
La ruta arranca en Normandía, a donde los viajeros llegan en coche por su cuenta desde París.
Allí los visitantes pueden descubrir entre bastidores las técnicas de elaboración del queso visitando queserías de renombre como Grain d'Orge. También podrán probar especialidades regionales como el Camembert, el Pont-l'Évêque o el Livarot.
El programa incluye además la visita a una destilería de Calvados para conocer mejor la elaboración del célebre aguardiente de manzana normando. En algunos casos, también será posible visitar Beuvron-en-Auge, considerado uno de los pueblos más bellos de Francia.
Al día siguiente el viaje continúa hacia el célebre valle del Loira, donde los participantes disfrutarán de una visita guiada privada a pie por sus calles medievales y su impresionante arquitectura.
Uno de los momentos más inmersivos de esta etapa es la visita a una lechería y granja de cabras familiar, que incluye un taller práctico de elaboración de queso. Allí se degustará cremoso queso de cabra (chèvre) y se podrán recorrer también los jardines de la finca.
También habrá un almuerzo tipo picnic gourmet entre viñedos, con otros quesos regionales como Crottin de Chavignol, Valençay o Fleur de Sologne, acompañados de vinos de la zona. Las catas de vino continuarán durante una ruta por los castillos de la región.
La siguiente parada es otra región emblemática de queso y vino, Burdeos, donde los viajeros podrán degustar variedades locales como Gabietou y Bleu de Termignon, junto a especialidades de los Pirineos como Chabichou y Ossau-Iraty.
También se catarán vinos Grand Cru Classé de Graves en el Château Latour-Martillac. Los participantes pueden prolongar la estancia un día más en Burdeos para descubrir los vinos de la orilla izquierda del Médoc y visitar otras atracciones como La Cité du Vin.
Desde allí el recorrido continúa hacia Borgoña, donde se visita una lechería local para probar cinco quesos artesanales como Brillat-Savarin Affiné, Morbier o Nuitons, maridados con cinco pinot noir y chardonnay de la zona.
Después se realiza una visita a las bodegas de Maison Joseph Drouhin, donde se degustan seis vinos y se profundiza en la historia de estas galerías subterráneas, que pertenecieron en su día a los duques de Borgoña, a los canónigos de Beaune y a los reyes de Francia.
En el restaurante Baud et Millet se pueden probar platos como 'raclette', 'fondue' o 'boîte chaude', con una bodega subterránea que alberga más de 100 variedades de queso francés y una opción de bufé libre.
Este viaje culmina de nuevo en París, donde los viajeros participan en otro taller culinario práctico en una escuela parisina de quesos, con visitas a la cava de maduración y distintas catas.
Los participantes podrán además visitar el Musée Vivant du Fromage, un museo interactivo con lechería que pone el foco en las personas y la ciencia detrás de la historia quesera de Francia, antes de cerrar el viaje con una cena de lujo en un crucero al atardecer.
El precio del viaje parte de 4.235 libras (4.850,70 euros) por persona e incluye alojamiento en una selección de hoteles boutique de lujo y castillos, además del desayuno, todas las catas y algunas comidas como los pícnics. El transporte terrestre y las visitas guiadas privadas también están incluidos.