En Tiflis, los manifestantes se concentraron frente al Parlamento y convirtieron la festividad en un momento de expresión política además de devoción. Las protestas continúan desde hace más de un año, a raíz de la decisión del Gobierno de suspender las negociaciones para la adhesión a la Unión Europea.
Muchos manifestantes sostienen que la medida aleja a Georgia de Europa y la acerca a la influencia de Rusia. Algunos asistieron a la misa de Navidad envueltos en banderas georgianas y de la UE, vinculando la fe con las demandas de integración en la UE.
Las movilizaciones comenzaron en noviembre de 2024, después de que el primer ministro Irakli Kobakhidze anunciara la paralización de las conversaciones de adhesión. Desde entonces, el partido gobernante Sueño Georgiano ha endurecido las normas sobre reuniones públicas y ha aprobado leyes que afectan a organizaciones de derechos humanos y a medios independientes, lo que ha suscitado críticas dentro y fuera del país.