Las autoridades neerlandesas respondían este jueves a una explosión y un incendio en una calle residencial del centro de Utrecht. Confirmaron que una fuga de gas fue la causa de la explosión, señalaron que ya ha sido sellada y que no hay indicios de que haya sido intencionada.
Continúan las inspecciones estructurales en los edificios históricos dañados, mientras unos 100 vecinos permanecen alojados en un hotel tras ser evacuados. La alcaldesa Sharon Dijksma advirtió de que los vecinos podrían tardar en regresar, debido a la gran cantidad de escombros y cristales rotos.
La explosión se produjo a media tarde, cerca del casco histórico de la ciudad, y provocó que vecinos y compradores corrieran hacia las calles cercanas. Varios edificios resultaron dañados y las llamas se propagaron con rapidez, según los servicios de emergencia. Los bomberos lograron contener el fuego, pero al principio evitaron entrar en algunas viviendas por temor a su estabilidad estructural.
La cadena pública 'NOS', citando a un responsable local de emergencias, informó de que al menos cuatro personas resultaron heridas. Dos fueron atendidas en el lugar y una fue trasladada al hospital con heridas leves, mientras que otra persona que pasaba por allí se sintió mal. No se han registrado víctimas mortales.