El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, realizó el 3 de febrero una visita no anunciada a Kiev, coincidiendo con una ofensiva masiva de misiles y drones lanzada por Rusia en todo el territorio ucraniano.
Visitó una instalación energética dañada en la capital tras los ataques rusos contra viviendas e infraestructuras, mientras la ciudad soportaba temperaturas de 25ºC bajo cero.
La planta proporciona calefacción a miles de vecinos. Shmyhal subrayó la necesidad de reforzar la protección de las redes eléctricas y de calefacción y pidió acelerar el suministro de sistemas de defensa antiaérea.
Advirtió de que Rusia está aumentando su producción de armamento, por lo que consideró vital que la ayuda llegue a tiempo, en un momento en que Ucrania intenta mantener los servicios básicos durante el invierno.
El secretario general de la OTAN se reunió con el presidente Volodímir Zelenski, intervino ante el Parlamento para reafirmar el apoyo de los aliados y encendió una vela en la plaza Maidán en homenaje a las víctimas de la guerra.
Aunque no anunció nuevos paquetes de ayuda, Rutte afirmó que la OTAN está aprendiendo de la experiencia de Ucrania en la guerra con drones y en el ciberespacio, un mensaje con el que quiso subrayar que el respaldo europeo continuará.