En Juiz de Fora, el operador de excavadora Everaldo de Almeida explicó que los equipos tienen que trabajar con lentitud mientras retiran el barro en el Parque Jardim Burnier, donde se derrumbaron viviendas y aún quedan víctimas enterradas. Advirtió de que cualquier descuido podría dañar los cuerpos que siguen atrapados entre los escombros.
Más de 5.000 residentes han abandonado sus casas mientras las nuevas lluvias alimentan el temor a nuevos desastres. Los equipos de rescate y los vecinos buscan a las personas desaparecidas, mientras otros regresan brevemente a las zonas dañadas para recuperar enseres y animales domésticos.
Las autoridades advierten de que se esperan más lluvias hasta el fin de semana, lo que complica las labores de recuperación en una región golpeada una y otra vez por fenómenos meteorológicos extremos que los científicos relacionan con el cambio climático.