Los equipos de rescate seguían buscando supervivientes y cadáveres la mañana del jueves en barrios como Tallet El Khayat, donde los bloques de pisos y los comercios quedaron reducidos a escombros.
El bombardeo se produjo solo unas horas después de que se anunciara un alto el fuego en el conflicto entre Estados Unidos e Irán y frustró en Beirut las esperanzas de que la región en su conjunto avanzara hacia la calma.
Israel afirmó que la tregua no se aplicaba a su guerra con Hezbolá y describió la operación como su mayor ataque coordinado del actual conflicto, y aseguró que más de 100 objetivos fueron alcanzados en diez minutos en Beirut, el sur del Líbano y el valle de la Bekaa.
Los vecinos aseguraron que no hubo ningún aviso antes de los ataques, que hicieron que la gente saliera corriendo a las calles mientras el humo se elevaba sobre la capital.
El número de víctimas mortales convirtió el miércoles en el día más letal de la última guerra entre Israel y Hezbolá y puso de relieve hasta qué punto un avance diplomático en otro frente puede dejar de proteger rápidamente a la población civil en el Líbano.