Irán organizó en Teherán una boda multitudinaria en la que se utilizaron vehículos militares como coches nupciales, con las novias y los novios recorriendo en caravana unas calles adornadas con globos y flores mientras la multitud aplaudía.
El acto reunió a más de 100 parejas en la plaza Imam Hussein, dentro de una ceremonia de mayor envergadura respaldada por el Gobierno que implicó a alrededor de 1.000 parejas en toda la ciudad.
Junto a las celebraciones, la comitiva tuvo también una carga política, con retratos de los dirigentes iraníes colocados en los vehículos y un misil lila visible cerca del escenario.
La mezcla de ritual nupcial, imaginería patriótica y ceremonia pública confería al acto una dimensión tanto social como política.