Proporcionar energía limpia y asequible a los europeos se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos por la saturación de la red eléctrica del continente.
Más de 100.000 millones de euros en proyectos de energías renovables están bloqueados en la obsoleta red energética de Europa, mientras comunidades de todo el continente esperan durante años para instalar paneles solares y bombas de calor.
Un nuevo informe del grupo de consultoría AFRY, encargado por la organización sin ánimo de lucro Beyond Fossil Fuels, concluye que nada menos que 375 gigavatios (GW) de proyectos de energía limpia y 455 GW de proyectos de almacenamiento en baterías están atascados en las colas de conexión de las redes de distribución en todo el continente.
Para ponerlo en perspectiva, una central eléctrica que funcione de manera continua durante todo el año con una capacidad de un gigavatio (GW) podría abastecer aproximadamente a 876.000 hogares al año, según las cifras de consumo medio de Carbon Collective.
Sin medidas de intervención, el informe, que analiza Bulgaria, Chequia, Alemania, Grecia, Italia, Polonia, España y Gran Bretaña, advierte de que Europa corre el riesgo de profundizar su dependencia de unos combustibles fósiles volátiles.
A pesar del auge de las renovables en Europa, que ahorró a la UE 51.000 millones de euros el año pasado al reducir las importaciones de petróleo y gas, casi un tercio (el 29%) de la mezcla eléctrica del bloque sigue procediendo de combustibles fósiles.
La red energética europea frena la transición ecológica
Los expertos sostienen que las colas de conexión de los proyectos de renovables y almacenamiento están cada vez más congestionadas, lo que frena la transición energética y debilita la competitividad de Europa.
"A medida que los combustibles fósiles siguen fallándonos, los operadores de sistemas de distribución (DSO) tienen que mantener el ritmo de la transición hacia una energía más limpia para proteger la seguridad energética de Europa y mejorar la asequibilidad para los consumidores", afirma Duygu Kutluay, activista de Beyond Fossil Fuels.
"Sin reformas de gobernanza y operativas, el potencial renovable de Europa quedará estrangulado, no por falta de ambición o inversión, sino por las limitaciones de las propias redes encargadas de hacerlo llegar", advierte.
La red energética europea se diseñó inicialmente en torno al carbón y, más tarde, al gas, que suelen operar desde centrales ubicadas en puntos céntricos. Sin embargo, las energías verdes, como los parques eólicos y solares, suelen situarse en zonas remotas, incluso en el mar, lo que complica la labor de los DSO, encargados de llevar la electricidad producida hasta los hogares y las empresas.
El paquete europeo de redes propuesto por el bloque, presentado por la Comisión Europea en 2025, pretende abordar este problema y prevé invertir 1,2 billones de euros en la red de aquí a 2040, junto con más de 500 GW de nueva capacidad renovable.
El paquete también incluye "autopistas de la energía" estratégicas destinadas a resolver ocho cuellos de botella clave en toda Europa, que según la Comisión representan las necesidades de infraestructuras energéticas más urgentes.
Entre ellas figuran la conexión eléctrica a través de los Pirineos para integrar mejor la península Ibérica, el fin del aislamiento eléctrico entre Chipre y la Europa continental y el refuerzo de la interconexión eléctrica de los Estados bálticos para reforzar su independencia energética de Rusia.
Sin embargo, Beyond Fossil Fuels sostiene que el paquete propuesto no aborda plenamente los principales cuellos de botella a nivel de distribución y "podría ir más lejos" en el refuerzo de medidas específicas de apoyo a los DSO.
"En el contexto actual de la transición energética europea, el valor de los nuevos gigavatios depende cada vez más de la capacidad de conectarlos, moverlos y equilibrarlos", explica Chiara Natalicchio, consultora sénior en AFRY.
"Las redes, tanto de transporte como de distribución, son el factor habilitador esencial, en última instancia determinan si los nuevos recursos se traducen en valor utilizable en un sistema eléctrico cada vez más electrificado, más distribuido y más volátil".
Los europeos esperan años para acceder a la energía limpia
En Alemania, una comunidad energética lleva más de dos años esperando para conectar instalaciones solares en las azoteas de un complejo residencial con varios edificios, a pesar de haber asegurado ya la inversión.
El informe señala que la lenta digitalización y las limitaciones de la red a nivel de distribución están detrás de estos retrasos, lo que ha hecho que las facturas energéticas de los inquilinos se disparen tras la guerra contra Irán.
Anna Leidreiter, miembro del consejo de BürgerEnergie Nord, afirma que los paneles solares benefician directamente al bolsillo de la gente porque les permiten generar sus propias rebajas en el precio de la electricidad en sus tejados.
"Pero para que eso sea posible, los operadores de la red de distribución tienen que modernizar sus sistemas informáticos y aplicar procedimientos administrativos más eficaces", añade.
"Los conflictos por los combustibles fósiles en todo el mundo suponen una amenaza para nosotros. Por eso necesitamos que los DSO actúen con rapidez para conectar más energía solar, no solo como la energía del futuro, sino también como la energía de la libertad y la seguridad".
En el municipio español de Terrassa, los límites de capacidad de la red impiden desplegar instalaciones solares en las cubiertas de los edificios públicos y proyectos de energía limpia compartida para la ciudadanía.
"Intentar conectar proyectos de energías renovables se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos", afirma Pau Sales, técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Terrassa.
"El mayor reto al que nos enfrentamos con las empresas de distribución y el acceso a la red son sus sistemas administrativos, que son lentos y difíciles de gestionar. Las demoras y trabas constantes a nivel de distribución hacen perder tiempo y dinero público y alimentan la frustración de quienes están comprometidos con la transición energética".
La entidad británica de vivienda social Together Housing preveía instalar 1.500 bombas de calor al año para abaratar la calefacción de sus inquilinos en un contexto de aumento del coste de la vida. Los inquilinos que ya utilizan bombas de calor han logrado ahorrar 250 libras (288€) anuales, pero las limitaciones a nivel de distribución han ralentizado el despliegue.
"Nuestro avance se ve limitado por unos operadores de red de distribución con pocos recursos y por la escasa capacidad de la red", denuncia Gemma Voaden, de Together Housing.
"No podremos alcanzar la escala y el ritmo que nos hemos propuesto sin mejoras en la red y en los operadores del sistema. Los DSO necesitan más recursos para gestionar la velocidad de la transición y ayudarnos a poner fin a nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Si conseguimos prescindir de ellos, todos saldremos ganando".
El atasco de baterías en Europa
Los sistemas de almacenamiento en baterías (BESS), que permiten guardar el excedente de energía en lugar de obligar a los parques solares y eólicos a desconectarse, se han identificado como un elemento clave para aliviar la presión sobre la red energética europea.
La capacidad de baterías de la UE se ha multiplicado por diez desde 2021 y supera ya los 77 GWh, pero los expertos advierten de que aún es necesario avanzar más.
Según Beyond Fossil Fuels, la capacidad de los proyectos de almacenamiento en baterías bloqueados en las colas de conexión a la red en Alemania, Gran Bretaña y Polonia ya supera con creces el doble de los objetivos de almacenamiento en baterías fijados por esos países para 2030.
"A medida que los países europeos intentan sustituir el gas fósil por tecnologías de flexibilidad limpia como el almacenamiento, los retrasos están costando dinero a los consumidores y a la propia transición energética, debido a la energía renovable desperdiciada, la dependencia de costosas centrales de respaldo y el funcionamiento ineficiente de la red", afirma la organización.