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Flamencos llegan a la laguna de Venecia gracias a un proyecto de restauración de humedales de la UE

Una bandada de flamencos se alimenta en un arroyo mientras estas aves migratorias se asientan en su humedal estacional en Navi Mumbai, India, el martes dos de junio de 2026.
Una bandada de flamencos se alimenta en un arroyo de Navi Mumbai, India, mientras las aves migratorias se instalan en su humedal el martes dos de junio de 2026. Derechos de autor  AP Photo/Rafiq Maqbool
Derechos de autor AP Photo/Rafiq Maqbool
Por Ruth Wright con AP
Publicado última actualización
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En 2025 se avistaron 24.000 flamencos rosas en la famosa laguna, 6.000 más que en 2024.

Quizá nada ilustre mejor la condición de recién llegado del flamenco a la laguna de Venecia que el hecho de que el dialecto local no tenga siquiera una palabra para referirse a él.

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Pero estas aves de plumaje rosa pálido, llamadas 'fenicotteri' en italiano, acuden ahora a Venecia en cifras récord, mientras los esfuerzos ecológicos por restaurar los humedales degradados podrían ampliar su hábitat e incluso animarlas a anidar en la laguna.

Los flamencos, que anidan sobre todo en España y Francia, empezaron a aparecer en la vasta laguna de Venecia a comienzos de los años dos mil, principalmente en las valles de pesca y las marismas fangosas de las zonas más alejadas de la laguna, y solo se avistaban de forma esporádica en el centro histórico de Venecia, surcado de canales y muy popular entre los turistas.

La laguna de Venecia se convierte en un inesperado refugio para los flamencos

Los ecologistas sostienen que su llegada a Venecia, dentro de la expansión del área de distribución del flamenco común, es una señal de la buena salud de la laguna y de su idoneidad como zona de alimentación. El año pasado, el número de flamencos invernantes en Venecia alcanzó un máximo histórico de casi 24.000, 6.000 más que el año anterior, cifras "que sitúan a la laguna de Venecia como uno de los enclaves de invernada más importantes de toda su área de distribución", explica el ornitólogo Alessandro Sartori.

Sartori recorre cada semana la laguna en barco en busca de indicios de nidificación, que confirmarían la existencia de una colonia veneciana autosuficiente. Por ahora no hay nuevos signos tras dos intentos de nidificación, en 2008 y 2013, en las valles de pesca de la laguna norte, que sufrieron graves contratiempos, entre ellos una violenta granizada que mató a decenas de aves.

Más del 90 % de las aves contabilizadas en el censo del año pasado se encontraban en la laguna norte, que alberga una amplia superficie de marisma salada natural. Los flamencos se sienten atraídos también por las tradicionales valles de pesca, humedales seminatuales protegidos por diques que ofrecen abundante alimento, pero que pueden situarlos en conflicto con los seres humanos.

Venecia intenta recuperar sus marismas perdidas

Un proyecto para reconstruir las marismas saladas en la parte más aislada de la laguna sur, lejos del centro histórico y del puerto industrial, abre la puerta a que el número de flamencos aumente también en esa zona, al ofrecerles un nuevo hábitat en una parte de la laguna donde la erosión de los humedales ha sido especialmente intensa. Además, podría alejar a las aves de los usos humanos con los que compiten en el norte.

La laguna de Venecia, que se extiende sobre 550 kilómetros cuadrados, fue en origen casi la mitad marisma salada. Hoy la superficie de marisma salada, o 'barene' en el dialecto veneciano, es de apenas el 7%, aproximadamente la mitad reconstruida, explica Jane da Mosto, directora ejecutiva de We Are Here Venice, el socio local en el proyecto WaterLANDS de 23,6 millones de euros y cinco años de la UE para restaurar humedales en toda Europa.

Los daños son especialmente visibles en la laguna central y sur, debido a la combinación de la erosión natural y el dragado de los canales de navegación para acceder al puerto industrial de Marghera en la década de 1960. "Desde entonces se ha producido una erosión mucho más generalizada y una pérdida de sedimentos de la laguna hasta el punto de que Venecia se encamina ahora a convertirse en una bahía marina", afirma da Mosto. El proyecto de reconstrucción de humedales "pretende precisamente demostrar que es posible invertir esta tendencia y cambiar el curso de la historia".

La reconstrucción de las marismas saladas aumenta la capacidad de la laguna para capturar dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero responsable del cambio climático, y mitiga los efectos de la subida del nivel del mar. Sin embargo, da Mosto señala que haría falta restaurar superficies mucho mayores para lograr beneficios climáticos significativos. El objetivo del proyecto europeo es que la reconstrucción de marismas saladas pueda ampliarse a gran escala.

Los flamencos también pueden beneficiarse del aumento de la biodiversidad. El equipo de da Mosto investiga cómo incrementar la biodiversidad en las marismas reconstruidas, entre otras cosas mediante la plantación de especies que ayuden a reducir la erosión y hagan los humedales más resistentes.

La llanura fangosa en la que trabajan muestra signos de actividad de flamencos, sobre todo plumas rosas dispersas. En un día reciente, un grupo de más de 30 descansaba a lo lejos y salió volando en desbandada cuando un par de ostreros chillones les avisaron de la presencia de visitantes.

Sartori cree que la reconstrucción ya ha empezado a atraer a más flamencos a la zona. En los últimos tres años ha observado que sus efectivos en la laguna sur han pasado de apenas unos pocos ejemplares a entre 300 y 400 en determinados periodos. "La esperanza es que puedan encontrar, como lo han hecho en otras partes del Mediterráneo, precisamente en estas 'barene' lugares donde anidar", señala Sartori.

Los nuevos habitantes rosas de Venecia pueden atraer a otro tipo de turistas

La presencia de los flamencos en la laguna subraya la importancia del ecosistema veneciano y ofrece a los visitantes una nueva manera de comprender la ciudad de los canales y las islas exteriores a través de su importancia ecológica, y no solo de su valor histórico y artístico.

Con todo, quienes visiten Venecia y esperen ver flamencos sin proponérselo probablemente se sentirán decepcionados. Unos reporteros de AP tuvieron que viajar en barco durante una hora para divisar alguno. Los flamencos habitan zonas poco profundas y de difícil acceso de la laguna, donde navegar con seguridad exige prestar mucha atención a las mareas y los canales. Incluso a distancia, las aves se alteran con facilidad y echan a volar rápidamente.

Sartori pronostica que la observación de flamencos, ya posible desde las orillas de las pequeñas islas lagunares de Murano y Burano aunque todavía poco habitual en el centro histórico, podría hacerse más común a medida que su número siga aumentando. "Obviamente, esto siempre debe hacerse con respeto hacia los animales, manteniendo una distancia de seguridad y sin interferir en su vida diaria", advierte.

Editor de vídeo • Emma De Ruiter

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