Los servicios de emergencia trabajaron durante varias horas para controlar el incendio mientras una densa columna de humo se elevaba sobre el barrio. El ataque destruyó parte del tejado y de las plantas superiores, y se desplegaron equipos de bomberos, agentes de Policía y unidades de rescate para ayudar a los vecinos y asegurar la zona.
Las imágenes grabadas en el lugar mostraban a los equipos de rescate interrumpiendo una y otra vez las operaciones mientras sonaban las alertas de ataque aéreo. Las autoridades señalaron que las sirenas aéreas interrumpieron en repetidas ocasiones la respuesta de emergencia y obligaron tanto a civiles como a los propios equipos de rescate a refugiarse en varias ocasiones.
El incidente se produce en medio de una sostenida campaña aérea rusa contra ciudades e infraestructuras ucranianas, más de cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala. Aunque los ataques contra zonas urbanas continúan, analistas militares señalan que el avance de Rusia en el frente se ha ralentizado en los últimos meses.
Pese a la superioridad de los recursos militares de Moscú, el uso generalizado de drones ha contribuido a un prolongado estancamiento en muchos sectores de la línea del frente, lo que limita el ritmo de los avances territoriales en ambos bandos.