Irak recibió a miles de peregrinos musulmanes chiíes en la ciudad santa de Kerbala el 25 de junio, coincidiendo con el punto álgido de las conmemoraciones de Ashura. Los fieles se congregaron en torno a los santuarios del imán Hussein y de su hermano Abbas, y participaron en oraciones, procesiones de duelo y rituales tradicionales que recuerdan el aniversario de la muerte del imán Hussein en la batalla de Kerbala, en el año 680 d. C. La seguridad se reforzó en toda la ciudad mientras visitantes llegados de Irak y de países vecinos se sumaban a una de las mayores concentraciones religiosas anuales de Oriente Medio.
Ashura se celebra el décimo día de Muharram y sigue siendo la ocasión más sagrada del calendario chií. En toda Kerbala, banderas negras decoraban las calles mientras voluntarios repartían comida y agua entre los peregrinos. Las procesiones religiosas cruzaban la ciudad con banderas y estandartes simbólicos, y los participantes realizaban golpes de pecho, recitaban elegías y mantenían otras tradiciones de duelo arraigadas desde hace siglos.
Esta conmemoración anual recuerda la negativa del imán Hussein a someterse al califato omeya, un momento decisivo para el islam chií que sigue simbolizando el sacrificio, la fe y la resistencia frente a la opresión.