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La cumbre AI for Good se celebra en Ginebra mientras los países debaten la gobernanza global

Primer plano de Robert el Robot con el rostro del jefe de Meta, Mark Zuckerberg, guiñando un ojo
Primer plano de Robert the Robot con el aspecto del jefe de Meta Mark Zuckerberg, guiñando un ojo. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Roselyne Min con AP
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Desde su lanzamiento en 2017, la cumbre AI for Good de este año ha logrado un nuevo récord de asistencia.

Un robot con el rostro de Mark Zuckerberg guiña un ojo al público. Unos segundos después, su cara se transforma en la de Barack Obama.

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Es una de las muchas demostraciones que ocupan un centro de convenciones de Ginebra, donde más de 12.000 participantes de 170 países se han reunido para la cumbre AI for Good de este año.

Desde su lanzamiento en 2017, la cumbre ha batido este año su récord de asistencia, reflejo de la creciente sensación de urgencia en torno a la inteligencia artificial (IA), mientras Gobiernos y empresas tratan de seguir el ritmo de una tecnología que avanza más rápido de lo que muchos marcos regulatorios pueden responder.

La cumbre se celebra mientras Ginebra acoge un impulso más amplio de Naciones Unidas (ONU) sobre la gobernanza de la IA, con delegados de 193 países reunidos para debatir el primer Diálogo Global de la ONU sobre Gobernanza de la IA.

En todo el recinto, humanoides, prótesis robóticas y otras tecnologías de IA ofrecen una idea de hacia dónde se encamina este ámbito.

Una de ellas es Robert, un robot desarrollado por la empresa ginebrina RB Labs. A pocos metros se encuentra Ling Xi, un perro guía robótico que se controla con el teléfono móvil.

China Mobile asegura que ha sido diseñado para ayudar a las personas ciegas a vivir de forma más autónoma. Cada unidad cuesta 4.000 dólares (unos 3.506€).

Los organizadores señalan que la cumbre suscita cada vez más interés, mientras la gente intenta comprender qué pueden significar para el futuro los rápidos avances en grandes modelos de lenguaje y sistemas autónomos.

"Creamos AI for Good en 2017 y, si lo piensas, eso es una eternidad en años de IA, porque la IA avanza a una velocidad enorme", afirmó Fred Werner, responsable de participación estratégica de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

"Creo que estamos entrando en lo que yo llamaría un mundo sin clics, en el que los agentes de IA ya no esperan a nuestras órdenes, sino que actúan por nosotros de forma autónoma. Y si miramos las manifestaciones más físicas de la IA, las vemos en forma de robótica avanzada, movilidad autónoma, interfaces cerebro ordenador e incluso computación espacial", añadió Werner.

Cuando la IA sale de la pantalla

Ese traslado del software al mundo físico se aprecia en todo el espacio expositivo.

La empresa suiza Ability Neurotech asegura que su interfaz cerebro ordenador podría devolver la "capacidad de comunicarse, de hablar o de moverse" a quienes la han perdido.

El implante se coloca sobre la superficie del cerebro y lee las señales neuronales que permanecen intactas en pacientes con enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), un ictus o lesiones medulares. Los datos se envían después a un procesador, que los decodifica en tiempo real.

La compañía afirma que el sistema se acerca cada vez más al habla natural.

"Nosotros hablamos a unas 140 palabras por minuto, más o menos. Y lo que hacemos es reconstruir la capacidad de 70 u 80 palabras por minuto, en tiempo real, para pacientes que hoy no pueden hacerlo", explicó Rotem Kopel, consejero delegado de la empresa.

En el estand de KAIST, de Corea del Sur, se presenta un soporte de cadera portátil pensado para ayudar a personas con movilidad reducida.

"Utilizamos IA para personalizar y optimizar los algoritmos de control, sobre todo para personas con dificultades de marcha", explicó Kim Jongwon, investigador posdoctoral en KAIST.

Unos cuantos estands más allá hay una silla de ruedas prototipo que puede controlarse con la voz y con sencillos gestos de la mano mediante sensores de cámara y micrófonos.

Evitar que esos datos lleguen a la nube fue una decisión deliberada, según su desarrollador, Adwait Shinde, profesor de mecatrónica en la Universidad del Oeste de Inglaterra.

"Como se trata de un dispositivo médico, no queremos que los datos de los usuarios vayan a la nube ni a internet.

Por eso usamos un modelo de IA local, que se ejecuta de forma local en una placa Jetson", añadió Shinde.

Mientras tanto, en la zona juvenil, los equipos se preparan para competir en el Robotics for Good Youth Challenge.

Unos 250 niños participan en la competición de este año. Estudiantes de tan solo diez años han construido robots desde cero, utilizando cualquier material que puedan encontrar en su entorno para abordar el tema de esta edición, la seguridad alimentaria.

Un equipo lituano suma puntos con su robot, uno de los 50 equipos nacionales que aspiran a llegar a la ceremonia de clausura, donde el músico estadounidense Will.i.am entregará el máximo galardón.

Editor de vídeo • Roselyne Min

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