Multitudes a ambos lados de la verja de Gibraltar celebraron durante la noche del martes al miércoles 15 de julio la apertura del nuevo paso fronterizo, que pone fin a décadas de controles rutinarios, un momento que muchos describieron como histórico.
Las imágenes muestran al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, abrazando al alcalde de La Línea, Juan José Franco, mientras cruzaban juntos la frontera, mientras los agentes de aduanas británicos abandonaban sus puestos entre aplausos. Los residentes ondearon banderas, bailaron en las calles y portaron pancartas con el mensaje "Por fin, no más colas", celebrando el fin de las largas esperas que habían alterado la vida de viajeros y trabajadores transfronterizos. La reapertura fue ampliamente recibida como el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre Gibraltar y la vecina España.
La valla fronteriza entre España y el territorio británico de 38.000 habitantes quedó completamente desmontada a medianoche en virtud de un tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido firmado el martes, que pone fin a años de disputas tras el Brexit. El acuerdo integra de facto Gibraltar en el espacio Schengen, con funcionarios británicos y españoles comprobando conjuntamente los pasaportes en su aeropuerto y su puerto en lugar de en el paso terrestre que utilizan a diario 15.000 trabajadores españoles.
El representante de Comercio de la UE, Maros Sefcovic, habló de un momento especial al ver derribarse una valla tras cuatro años de negociaciones, mientras que Picardo aseguró que Gibraltar se ha convertido en una "fortaleza digital" gracias a nuevas cámaras y presencia policial. El paso, cedido a Gran Bretaña en 1713, sigue siendo un foco de disputas de soberanía con España.