El archipiélago de Hanish cayó tras la retirada de cientos de fuerzas progubernamentales, lo que refuerza el control hutí de Moca y la isla de Perim. Más de 80.000 personas han sido desplazadas en dos semanas de combates, mientras el Gobierno reconocido internacionalmente promete reagruparse.
Los hutíes de Yemen respaldados por Teherán han capturado más islas en el sur del mar Rojo, según informaron el lunes responsables del Gobierno y del propio movimiento, reforzando así su control sobre una importante ruta marítima de transporte de mercancías.
La toma de las islas Hanish Mayor y Hanish Menor es el último episodio del rápido avance del grupo en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso clave para el transporte de petróleo que se ha vuelto aún más crucial durante la guerra de Irán, mientras el estrecho de Ormuz sigue bajo bloqueos de Estados Unidos e Irán.
Al igual que Ormuz, situado a la entrada del golfo Pérsico, el estrecho de Bab el Mandeb, en el extremo opuesto de la península Arábiga, es un cuello de botella que conecta el océano Índico con el mar Rojo, lo que lo convierte en una vía marítima esencial para el tráfico de mercancías hacia el mar Mediterráneo.
Desde hace más de un mes, los hutíes atacan infraestructuras petroleras saudíes y buques en el mar Rojo, aumentando la presión sobre los precios mundiales del petróleo y reforzando la capacidad de influencia de Irán en su guerra con Estados Unidos.
Las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente han intentado reorganizarse y contraatacar, pero los avances hutíes parecen haberse producido con poca resistencia.
Los hutíes se desplegaron en las islas Hanish, a 160 kilómetros al norte de Bab el Mandeb, después de que cientos de combatientes aliados del Gobierno se retiraran del archipiélago, según indicaron dos responsables gubernamentales y un responsable hutí.
El grupo conocido oficialmente como Ansar Allah tomó el archipiélago tras hacerse con la ciudad portuaria de Moca, en la costa cercana, y con la isla de Perim, situada dentro del estrecho de Bab el Mandeb.
Paralelamente, lanzaron una ofensiva más hacia el interior, especialmente en la provincia de Taiz, escenario de combates desde hace años.
Los hutíes lanzaron además el lunes una nueva andanada de ataques con misiles y drones contra objetivos militares saudíes.
Según los hutíes, dispararon decenas de drones y misiles contra el reino, que respalda al Gobierno yemení, lo que llevó a la Defensa Civil saudí a emitir breves alertas en las ciudades vecinas de Khamis Mushait y Abha.
La Defensa Civil saudí indicó durante la noche que un proyectil hutí cayó en otra zona cercana a la frontera con Yemen, a lo largo del mar Rojo, hiriendo a dos personas y dañando una mezquita y varios edificios más.
Riad no anunció nuevos ataques dirigidos contra los hutíes.
Miles huyen de los combates en Yemen
Los hutíes llegaron al poder a finales de 2014 tras tomar por asalto Saná y hacerse con el palacio presidencial y enclaves militares clave, obligando al Gobierno de Yemen a exiliarse.
El grupo reavivó las hostilidades de la guerra civil yemení en julio, después de una tregua de la ONU que había mantenido en gran medida la calma desde 2022, al permitir el aterrizaje de un avión iraní en desafío al control saudí del espacio aéreo de Yemen.
Riad respondió atacando el aeropuerto, lo que llevó a los hutíes a declarar en julio un bloqueo contra el reino dirigido a su comercio petrolero.
Unos 150 civiles han muerto en los combates desde el 3 de septiembre, según el Ministerio de Derechos Humanos del Gobierno. Más de 200 civiles han resultado heridos, añadió.
Miles de familias han abandonado sus hogares en Taiz y en provincias cercanas solo en el último día, afirmó Khanzad Shah, jefe en funciones de Islamic Relief, una organización benéfica que opera en la zona.
"Muchos de ellos no tienen suficiente comida ni agua, tuvieron que huir con lo poco que podían llevar. En algunas zonas, según los informes, pueblos enteros se han quedado vacíos", señaló.
La ONU estima que más de 80.000 personas han sido desplazadas en las últimas dos semanas, entre ellas más de 2.000 que huyeron en barco hacia Yibuti.
Los combates amenazan con reavivar una guerra que durante más de una década ha sumido a Yemen en el desastre, con más de 150.000 muertos y el país al borde de la hambruna.
El Gobierno reconocido internacionalmente, respaldado por una constelación de milicias dispares, controla el sur y el este del país, incluido el importante puerto meridional de Adén.
Las islas Hanish, recién capturadas por los hutíes, estaban bajo control de aliados respaldados por Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, Emiratos desmanteló su infraestructura militar allí a comienzos de este año.
Durante años, Arabia Saudí llevó a cabo una campaña aérea contra los hutíes, al tiempo que apoyaba al Gobierno y a las milicias aliadas, pero ahora parece reacia a implicarse de nuevo plenamente en la guerra, pese a los ataques hutíes contra infraestructuras petroleras y buques.
Los hutíes están vinculados al llamado Eje de la Resistencia de Teherán, una red informal de grupos armados presentes en varios países de la región, entre ellos Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y milicias en Irak, todos ellos respaldados, entrenados y equipados en distinto grado por la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC).
Fuerzas del Gobierno yemení intentan reagruparse
El domingo, el Ejército del Gobierno yemení informó de que había lanzado ataques aéreos contra posiciones hutíes en la ciudad portuaria de Moca, en la localidad costera de Dhubab y en otros puntos de la provincia de Taiz.
Los hutíes denunciaron bombardeos de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí en la provincia de Taiz y fuego de artillería en la provincia de Saada, cuna del movimiento hutí en la frontera norte de Yemen con Arabia Saudí.
Sultan al Arada, miembro del consejo de liderazgo presidencial del Gobierno, calificó el colapso de las fuerzas gubernamentales en Moca, a unos 80 kilómetros del estrecho de Bab el Mandeb, y en otros puntos de la costa occidental de Yemen como "doloroso y lamentable".
En una entrevista televisada emitida la noche del sábado, afirmó que las fuerzas "se están reagrupando y volverán a la batalla".
Rashad al Alimi, que encabeza el consejo presidencial, intentó minimizar el domingo las derrotas, que calificó de "circunstanciales", según declaraciones recogidas por la agencia estatal SABA.
El Gobierno "seguirá claro y firme en el objetivo de recuperar las instituciones y de restaurar la soberanía sobre todo el territorio nacional", afirmó al Alimi.