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El aborto está disminuyendo en Europa

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El aborto está disminuyendo en Europa

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Reino Unido y Francia, que se encuentran entre los precursores de la despenalización del aborto voluntario, tienen el mayor número de abortos basados en datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por otra parte, si tenemos en cuenta la proporción de abortos entre las mujeres en edad fértil, Luxemburgo ocupa el primer lugar de la lista. Le siguen Hungría o el Reino Unido.

Según Eurostat, las mujeres practican principalmente un aborto entre los 20 y los 24 años de edad. Hungría es una excepción, ya que el aborto se realiza principalmente en mujeres de 15 a 19 años de edad.

Polonia enfrenta una creciente demanda de aborto a pesar de las severas restricciones. En diez años, el número de apelaciones se ha multiplicado casi por cinco, pasando de 225 casos en 2005 a 1.044 en 2015. En Luxemburgo, 651 mujeres abortaron en 2015, frente a 148 en 2008. Este aumento global también se observa en menor medida en Suecia y Bélgica.

Una tendencia general a la baja

Más de la mitad de los miembros de la Unión Europea están experimentando un descenso gradual. En el Este, esta reducción es más drástica: Eslovaquia y Estonia han visto reducirse a la mitad el número de procedimientos médicos en los últimos diez años.

Entre los países conservadores, este descenso también se confirma, como en Portugal, donde la despenalización data de 2007. Lo mismo ocurre en España, donde la demanda está disminuyendo tras un auge a mediados de los años 2000.

En el caso de Reino Unido y Francia, estas cifras se mantienen relativamente estables. Además, Danielle Bousquet, Presidenta del Consejo Superior para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en Francia, subraya "la fuerte movilización del Gobierno y el Parlamento para mejorar el acceso real al aborto y la información objetiva" al respecto.

Antecedentes y falta de información

Los menores de 20 años representan entre el 10 y el 15% de las mujeres que han tenido abortos en un tercio de los países de la UE, según la OMS. En Reino Unido,"los embarazos precoces se deben a la falta de conocimientos sobre la anticoncepción y su uso" entre las adolescentes de 15 años o menos, según la Asociación Británica de Planificación Familiar. El acceso a los servicios anticonceptivos es gratuito, pero sin una campaña de información esta medida no logra los objetivos deseados.

La sensibilización en las escuelas también es un factor determinante. Médicos del Mundo ha expresado reservas sobre el Gobierno español que, a juicio de muchas asociaciones, no aplica medidas suficientes. Es necesario mejorar la educación y la financiación:"La implementación de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva es casi inexistente en términos de salud y educación sexual, ya que no hay presupuesto asignado", dijo la ONG en un informe de 2016.

Aunque Francia es un buen alumno, el Consejo Superior para la Igualdad entre Mujeres y Hombres afirma, en un informe del 13 de junio de 2016, que "la aplicación efectiva de las obligaciones jurídicas relativas a la educación en sexualidad en las escuelas sigue estando fragmentada, desigual según los territorios, ya que depende de la buena voluntad individual".

Este problema también afecta a España, donde "el acceso a la información sobre este tema no es obligatorio en todas las escuelas", añade Médicos del Mundo.

La educación sexual sigue siendo una cuestión social durante los próximos años, según el Consejo de Europa. En 2016, Nils Muižnieks, Comisario de Derechos Humanos, ya expresó su preocupación por la regresión de los derechos de los ciudadanos europeos.

La situación en Hungría refleja esta paradoja: el aborto está permitido, pero el gobierno impone muchos obstáculos. El acceso a los métodos anticonceptivos, incluida la píldora del día siguiente, requiere una receta médica y el derecho a la vida desde la concepción está garantizado por la Constitución de 2012. Al mismo tiempo, el gobierno estaba lanzando una campaña contra el aborto. Las húngaras leen en carteles el siguiente eslogan con un feto: "Entiendo que no estás listo... pero déjame en adopción. DÉJAME VIVIR." Según las autoridades húngaras, la financiación de esta campaña procedía del programa PROGRESS de la Unión Europea. En respuesta, la Comisión discrepó de esta iniciativa.

Con la ayuda de Mariane Lacombe