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El violinista Leonidas Kavakos y su fusión con Stravinsky

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El violinista Leonidas Kavakos y su fusión con Stravinsky

El violinista Leonidas Kavakos y su fusión con Stravinsky
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Es uno de los virtusos del violín con mayor renombre internacional: Leonidas Kavakos. Su timbre es único y su técnica impecable. El virtuoso griego interpretó en Luxemburgo el concierto para violín de Stravinsky.

Es alto, humilde y le apasiona saber qué se esconde en cada nota. Leonidas Kavakos, nos habla de una acorde, aparentemente imposible, clave en este concierto para violín de Stravinsky, que ha interpretado recientemente junto a la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo. "El sonido de este acorde encaja perfectamente con el sentido del humor, el sarcasmo, la ironía de Stravinsky que, como saben, era muy juguetón", comenta.

Stravinsky definió el acorde que abarca más de dos octavas y media como el "pasaporte a su concierto". Un acorde, desafiante, tremento, difícil de lograr por su amplitud, y con el que se inician cada uno de los cuatro movimientos de este concierto para violín, una verdadera obra maestra finalizada en 1931.

Cuando encuentras algo que se adapta a ti y que tiene los colores que estás buscando, entonces no sólo es una fuente de conocimiento, sino que también te influye, te inspira. El instrumento tiene tanta personalidad, tanta riqueza ... que inmediatamente genera ideas; porque escuchas cosas que no habías escuchado antes, jamás.

Leonidas Kavakos Violinista

Stravinsky era enimentemente pianista, no era un experto del violín, pero en esta pieza escrita entre el 27 de octubre de 1930 y el 4 de septiembre de 1931, se emplean armonías, figuras para violín y formas cálsicas, de manera absolutamente contemporánea.

Hace 25 años que Leonidas Kavakos, interpreta estas notas, y su admiración por este compositor permanece intacta. "Lo que me encanta es que vemos al Stravinsky que se adelanta a su tiempo; pero destila toda la energía y el poder del pasado", dice. Gustavo Gimeno, director de la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo dice de esta comunión entre ambos: "Es obvio que estos colores, estas armonías, esta tensión y esta manera de explorar tan lejos como sea posible, forman parte de la personalidad de Stravinsky".

El camino hacia la perfección es infinito. "Cuanto más tocas, más posibilidades tienes de llegar a la esencia. Pero no debería decir esto porque estoy seguro de que si toco de nuevo este concierto dentro de cinco años, pensaré: Dios mío que lejos estaba entonces, y aún así pensaré que me voy acercando. Siempre es así", explica Kavakos, para quien la partitura "también nos enseña hasta que punto la sabiduría y la genialidad están presentes en estos acordes".

Interpretó el concierto con un Stradivarius de 1734, que vio por primera vez y pudo tocar hace más de dos décadas; pero que no llegó a sus manos, hasta el año pasado. El preciado violín abre la paleta de color de los sonidos.

El virtuoso griego describe la sensación de interpretar musica con este instrumento así: "Cuando encuentras algo que se adapta a ti y que tiene los colores que estás buscando, entonces no sólo es una fuente de conocimiento, sino que también te influye, te inspira. El instrumento tiene tanta personalidad, tanta riqueza, que inmediatamente genera ideas; porque escuchas cosas que no habías escuchado antes, jamás".

La música no nace, no "vive" sólo con interpretar las notas y las indicaciones de las partituras, hay otras claves ocultas por las que Kavakos, también se apasiona. Sus orígenes griegos explican quizás el interes por la filosofía que corre por sus venas: "Por ejemplo, cuando leo los diálogos del pirmer periodo de Platón. En "Ion" ("El diálogo de la poesía", ndrl), se dice que debemos interpretar el espíritu del poeta en lugar de sus palabras. Eso es exactamente lo que buscamos cuando tocamos o estudiamos una obra musical. No sólo tratamos de tocar las notas, sino que necesitamos encontrar lo que hay detrás de ellas".

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