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Un millón de rohinyás sobreviven en Bangladesh

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Un millón de rohinyás sobreviven en Bangladesh

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Alrededor de un millón de rohinyás sobreviven hoy en Bangladesh después del éxodo masivo del año pasado de la minoría musulmana de Myanmar.

La Unión Europea fomenta sobre el terreno la cohesión social para mejorar tanto las condiciones de vida de los refugiados como las de la comunidad de acogida. Es la piedra de toque fundamental para no generar disputas entre los vecinos y los recién llegados.

Hace un año, 720.00 rohinyás huyeron a Bangladesh tras una planificada e implacable ofensiva militar en Myanmar que incluyó junto a la persecución y las matanzas la quema de aldeas y poblados. La acción del ejército de Myanmar provocó una enorme desbandada y el mayor éxodo de su historia. Euronews ha vuelto a Bangladesh para ver cómo la cooperación entre la minoría musulmana de Myanmar y los residentes de Bangladesh mejora las condiciones de vida de ambas comunidades.

La periodista de Euronews Monica Pinna destaca sobre el terreno la importancia de la cohesión social como punto de inflexión para los refugiados en Bangladesh.

Cerca de un millón de rohingás viven en el sur de Bangladesh.

Más de 720.000 refugiados huyeron a Bangladesh desde agosto del año pasado tras una ofensiva militar en Myanmar, que según la ONU podría ser un genocidio.

Investigadores independientes cifran en 24.000 el número de rohingyas asesinados en Myanmar desde agosto de 2017.

Domdomia es una aldea de alrededor de 750 familias en el distrito de Cox Bazaar. De estos, poco más de 200 son familias de Bangladesh, el resto son rohinyás. Domdomia se ha convertido en una mezcla de casas de residentes y refugios para refugiados.

A su alrededor, el campamento de Jadimura ha crecido hasta los 13.000 habitantes. Estas dos comunidades han aprendido que la "cooperación" es la clave para la mejora mutua de la vida.

Uno de los vecinos, Badsa Mia explica: "Vimos que había una mayor necesidad de agua y pedimos ayuda para traer un depósito de agua hasta aquí. Lleva funcionando seis meses y alrededor de 200 familias de la comunidad anfitriona y los rohingyas se han beneficiado de ello".

La familia de Badsa aceptó la instalación de los grifos en su propiedad. La ONG Solidarités International,financiada por el Departamento de Ayuda Humanitaria de la UE, proporcionó el depósito de agua y coordinó su uso. Fue una gran mejora para refugiados como Moriam.

La refugiada Moriam Khatun nota la diferencia a diario: "Cuando llegamos tuvimos que escalar la montaña para tener agua. Nos arriesgábamos a ser atacados por elefantes salvajes y serpientes. Tardábamos una hora y media en ir y volver. Íbamos dos o tres veces al día. Ahora es más fácil, el grifoo está justo al final de la carretera ".

El refugio de Moriam está ubicado en una propiedad particular donde otras setenta familias Rohinya han encontrado refugio. El propietario, Hamida solía cultivar esta parcela. Hoy recibe una modesta renta a cambio.

Hamida Begum es propietaria de un terreno en la aldea y cuando llegó la oleada huyendo de la represión de aldeas quemadas por los soldados de Myanmar, se encontró de cara con las necesidades acumuladas de unos nuevos vecinos: "Cuando vinieron aquí no tenían sitio, me daban pena, por eso decidí alojarlos en mi tierra. Lo hice porque era lo moral".

La colaboración entre los rohinyá y la población local en Domdomia demostró ser útil no solo en la gestión del agua, sino que también mejor´p la vida cotidiana en el campamento.

La ONG francesa estableció Comités de desarrollo Para. La palabra "para", significa "aldea", en la que los miembros electos de la comunidad anfitriona y los rohinyás discuten en concejo abierto las necesidades de sus comunidades. Cada reunión ha planteado y solucionado problemas concretos.

La responsable del programa de la ONG Solidarités International, Tara Pollock explica sobre el terreno: "El Comité de Desarrollo Para es una de nuestras estrategias de cohesión social, se trata de unir a la comunidad para poder trabajar juntos para resolver problemas antes de que crezcan, para poder identificar las necesidades humanitarias para poder discutir esto con las ONG también ".

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El proyecto "dinero por trabajo" ayuda a poner en práctica las decisiones. Es una forma de generar pequeños ingresos para los refugiados y la comunidad de acogida. En esta parte del campamento de Jadimura trabajan juntos en drenaje, caminos y puentes de bambú. Cada trabajador recibe un mínimo de cinco dólares diarios.

Pollock hizo una estimación de vulnerabilidad, y localizó los 150 hogares más vulnerables de ls comunidad. De forma rotatoria, completarán el trabajo para mejorar sus condiciones de vida y también las de su comunidad.

Para la Unión Europea, trabajar en cohesión social es crucial. Vivir juntos es la única opción, ya que los rohingyas no tienen otro sitio adonde ir.

Monica Pinna, le preguntó al responsable de Ayuda Humanitaria de la UE sobre el terreno Pierre Prakash por qué es tan importante centrarse en las comunidades locales ciuando las necesidades de los refugiados son tan altas:

"Aquí nos encontramos con una situación derivada del enorme flujo de refugiados que llegaron. Como consecuencia en algunas áreas hay el doble de refugiados que de vecinos del lugar. Inevitablemente, esta llegada de una gran población ha creado una gran parte del estrés en los recursos locales, agua, leña y, en general, en la economía local. Por lo tanto, a medida que la situación se prolonga es mucho más importante asegurarse de que los programas humanitarios ayuden a ambas comunidades para no crear divisiones e incluso resentimientos".

Aunque tienen asistencia humanitaria básica, los rohingas aún carecen de los derechos mínimos.

La ONU ha sostenido que varios militares de Myanmar deben afrontar cargos por crímenes contra la humanidad y genocidio.