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La Justicia decreta que la "Ñ" también es parte de la lengua francesa

La Justicia decreta que la "Ñ" también es parte de la lengua francesa
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La letra eñe es emblemática de la Lengua Española, porque es el único gran idioma internacional que la utiliza. Existe también en gallego, guaraní y otras lenguas indígenas de América Latina y también en bretón, la lengua de origen celta de la región francesa de Bretaña.

La grafía de la letra ene con una tilde encima es francesa

Tribunal de Apelación de Rennes Francia

La decimoquinta letra del alfabeto español es una superviviente nata. La Comunidad Europea (el ancestro de la UE actual) quiso barrerla del mapa de la informática e Internet en nombre de la libertad comercial. Inexistente en el alfabeto latino, la eñe se impuso discretamente con el uso en la lengua española en la Edad Media.

La última batalla de la "Ñ" se ha librado en Francia y ha sido esta rebelde letra quien ha ganado.

Los padres del pequeño Fañch (diminutivo de François, en bretón) acudieron al Tribunal de Quimper (en Bretaña) cuando el Registro Civil rechazó inscribir este nombre porque "esta letra no existe en el alfabeto francés". El juez confirmó la decisión del funcionario del registro civil.

Ahora esta la sentencia de septiembre de 2017 ha sido rechazada por el Tribunal de Apelación de Rennes que reconoce que "la grafía de la letra n con una tilde encima es francesa" y que "figura, en varias ocasiones en los diccionarios de la lengua francesa" citando los vocablos doña, señor, señorita o cañon. El tribunal recuerda que la eñe figura también en varios documentos oficiales de la República.

El juez también defiende la libertad de los padres para elegir el nombre de su hijo.

« Como resultado, es sin atentar contra el principio de redacción de actas públicas en lengua francesa ni al artículo 2 de la Constitución francesa que el nombre Fañch puede ser ortografiado con una tilde sobre la n" concluye la sentencia, calificada de histórica por los defensores de la lengua y la cultura bretonas.

El caso se había convertido en uno de los más emblemáticos de este movimiento en los últimos meses.

Sin embargo, curiosamente, en bretón la ñ no se pronuncia. Para ese sonido en Bretaña, como en el resto de Francia, utilizan "gn" y siguen pidiendo cognac, champagne o leyendo d'Artagnan. La eñe se pronuncia en realidad como una ene algo más sorda.

El Tribunal de Quimper había citado una ley de 1794 que imponía el francés como única lengua de la Administración francesa, en un intento de uniformizar y centralizar el estado: el juez argumentó que autorizar la tilde equivaldría "a romper la voluntad de nuestro estado de derecho de mantener la unidad del país y la igualdad sin distinción de origen."

Sin embargo está por ver si la decisión del tribunal de Rennes sienta jurisprudencia porque como el propio juez recuerda, este conflicto ya había sido llevado a juicio en otras ocasiones (con resultado favorable para la familia). Además el Gobierno se negó el pasado mes de julio a incluir la Ñ entre los signos autorizados por la Administración.

El ayuntamiento de Quimper se ha felicitado por una decisión "de sentido común y en el marco del estado de derecho. "Damos la bienvenida al acierto legal de este juicio. En primer lugar, se respeta la libertad de elección de los padres y eso es fundamental. Luego, esta sentencia está en conformidad con el artículo 75 de la Constitución, que establece que las lenguas regionales son parte del patrimonio lingüístico de Francia ", comentó a Le Telegramme la adjunta al alcalde Isabelle Le Bal.

La Bretaña es una de las regiones con una identidad cultural más fuerte de Francia y una de las únicas en las que todavía persiste un movimiento nacionalista e independentista, junto a Córcega.

La familia al completo durante una audiencia, el pasado octubre

Aunque el presidente Emmanuel Macron ha abogado recientemente por impulsar la descentralización del Estado, Francia ha estado tradicionalmente muy centralizada. El francés está inscrito en la Constitución como la única lengua oficial y no ratificó la Carta Europea de las lenguas regionales o minoritarias porque entraba en colisión con el artículo 2 de la ley fundamental.

Tradicionalmente se asocia el impulso uniformizador a los gobiernos jacobinos aparecidos después de la Revolución Francesa de 1789, aunque antes el rey Luis XIV ya sentó las bases y Napoleón creó el sistema actual de regiones y departamentos como una delegación del estado central.