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Chalecos amarillos: la violencia paraliza la isla de la Reunión

Chalecos amarillos: la violencia paraliza la isla de la Reunión
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La isla de la Reunión paralizada por la violencia. El toque de queda ha sido decretado en buena parte de esta isla francesa en el océano Índico donde la llamada protesta de los 'chalecos amarillos' ha actuado como detonante para hacer estallar un malestar social persistente.

En los enfrentamientos una treintena de policías y gendarmes han resultado heridos. Hay más de un centenar de detenidos. Colegios, administraciones y hasta el aeropuerto han cerrado sus puertas.

Los bloqueos de carreteras de los chalecos amarillos durante el día se transforman de noche en una violencia urbana sin precedentes en la Reunión desde hace 30 años.

Macron anuncia el envío de refuerzos militares

"He pedido al gobierno que sea inflexible, porque no se pueden consentir las escenas que hemos visto tanto en la Reunión como en otros lugares", dijo el presidente francés, quien ha anunciado el envío de refuerzos militares a la isla.

En el resto de Francia, las protestas de los chalecos amarillos contra el precio de la gasolina y el diésel han perdido fuelle, a la espera de una gran manifestación convocada para el próximo sábado en París.

"Seguiremos las 24 horas del día -asegura un profesor manifestante-. Hasta que el señor Macron acepte escucharnos, porque se está olvidando de nosotros y perdiendo el contacto con la sociedad, con el pueblo, al que nosotros estamos defendiendo".

El movimiento de los chalecos amarillos llega al Parlamento

Nacido de forma espontánea gracias al impulso de las redes sociales, el movimiento amarillo ha llegado hasta el Parlamento. El diputado y excandidato a la presidencia Jean Lassalle apareció el miércoles con el chaleco puesto y se negó a retirarlo pese a las insistentes peticiones del presidente de la cámara, que ordenó la suspensión de la sesión.

El movimiento cuenta con un 70 % de apoyo entre los franceses

Detrás del malestar por el alto precio de los combustibles, que achacan a las tasas gubernamentales, subyace un malestar más amplio contra la presión tributaria del gobierno Macron.

Una encuesta divulgada este miércoles señala que los chalecos amarillos gozan todavía de un 70 por ciento de apoyo entre la población francesa.