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May evita una derrota, pero sume a Reino Unido en la confusión

May evita una derrota, pero sume a Reino Unido en la confusión
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La primera ministra británica Theresa May regresaba a Downing Street dejando atrás un reguero de confusión en la Cámara de los Comunes. Su decisión hasta cierto punto sorpresiva de retrasar la votación sobre el Brexit deja abiertas todas las posibilidades: salida sin acuerdo, un acuerdo de última hora e incluso un nuevo referéndum.

Al parecer fue la solución para evitar una frontera dura en Irlanda del Norte la que estuvo a punto de costarle una derrota parlamentaria. "Está claro que, a pesar de que hay un apoyo amplio a muchos aspectos clave del acuerdo, en un asunto, el de la red de seguridad en Irlanda del Norte, hay todavía amplias reticencias y dudas", declaraba May en el Parlamento.

May, que dijo que volvería a Bruselas para conseguir los cambios necesarios en el acuerdo, tuvo que aguantar un chaparrón de críticas de la oposición.

"Nos enfrentamos a una situación muy seria y sin precedentes. El Gobierno ha perdido el control de los acontecimientos y está completamente desorganizado", aseveraba el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn.

"Han sido sus líneas rojas las que han creado el problema de la frontera en Irlanda del Norte, que han llevado a la red de seguridad, que la ha puesto hoy en esta posición de debilidad en la Cámara de los Comunes", le reprochaba el también diputado laborista Hillary Benn, mientras que su compañera Yvette Cooper lamentaba: "No sabemos ni siquiera cuándo quiere volver a plantear la votación. O incluso cómo quiere que sea el acuerdo. ¿No se da cuenta de lo caótico y ridículo que hace que se vea el país?"

Escuchadas las críticas la primera ministra también se permitió lanzar un reproche a los legisladores: "Está claro que esta cámara afronta una pregunta más fundamental. ¿Quiere esta cámara que haya Brexit? Si la respuesta es sí, y creo que la respuesta de la mayoría es que sí, entonces tenemos que preguntarnos si estamos preparados para llegar a acuerdos", decía May.

Las reacciones en Europa han sido de todos los colores.

Desde el ofrecimiento de ayuda del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para "facilitar la aprobación", hasta la perplejidad por la petición de renegociación y el no rotundo de Irlanda.

"Lo que puedo decir es que el acuerdo de salida, includa la red de seguridad, es el único acuerdo sobre la mesa", atajaba Leo Varadkar, primer ministro de Irlanda.

Para May el tiempo parece agotarse. Sus días como primera ministra parecen contados si no consigue un acuerdo que satisfaga a un lado y al otro del Canal de la Mancha.