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La nacra, tesoro del Mediterráneo, agoniza

La nacra, tesoro del Mediterráneo, agoniza
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En el fondo del Mediterráneo, la nacra o Pinna nobilis agoniza. Está al borde de la extinción y protegida por la legislación europea y por la local, en todos los países mediterráneos de la Unión Europea. Es el molusco bivalvo de mayor talla del Mar Mediterráneo y uno de los más grandes del mundo. Puede alcanzar hasta 120 centímetros.

Hasta hace poco, el hombre era su principal amenaza, pero ha sido un parásito, identificado en 2016, el que ha hecho desaparecer la población, casi en su totalidad, en las costas españolas y en Córcega. Desde el pasado noviembre, ha llegado también al puerto de Villefranche-sur-Mer, al lado de la ciudad francesa de Niza.

"He visto muy pocas vivas. Dos o tres entre un centenar de nacras muertas", explica Lidwine Courard, de la Asociación NaturDive .

La primera voz de alarma la dio el biólogo Nardo Vicente, convencido de que otras especies van a desaparecer en circunstancias similares.

"Con el cambio climático, con el calentamiento de las aguas, hay gérmenes en el mar, virus, parásitos, que deben estar en latencia y que se manifiestan con este aumento de la temperatura. Y constatamos que la acción máxima del parásito se manifestó este verano, cuando tuvimos temperaturas persistentes en el medio marino superiores a 20 grados, hasta a 40 metros de profundidad", cuenta Nardo Vicente, biólogo marino en el Instituto de Oceanografía Paul-Ricard.

Las nacras son importantes para el ecosistema marino, ya que filtran grandes cantidades de detritos. Son un excelente indicador de la calidad de las aguas.

Los científicos planean llevar las nacras vivas a aguas más profundas para que puedan sobrevivir, aunque sin garantías de éxito. El objetivo es que, algún día, recolonicen el Mediterráneo.