Bosnia y Herzegovina afronta otra crisis invernal de residuos, con miles de metros cúbicos de basura acumulándose tras la barrera de contención de la central hidroeléctrica de Visegrado. Los ríos crecidos arrastran plásticos, muebles e incluso desechos médicos procedentes de vertederos ilegales en Bosnia, Serbia y Montenegro, y se calcula que llegan entre 5.000 y 6.000 metros cúbicos cada temporada.
La maquinaria pesada trabaja sin descanso desde finales de enero para despejar el río Drina, pero los activistas aseguran que la misma escena se repite cada año.
Buena parte de los residuos termina incinerada en el vertedero de Visegrado, lo que ha disparado las alarmas sobre su impacto en la salud. Los colectivos locales alertan de que el turismo se resiente y reclaman una respuesta regional que ponga fin a los vertidos río arriba.
Se prevé que las tareas de limpieza con grúas y barcazas se prolonguen al menos seis meses, como ha ocurrido cada año durante las dos últimas décadas.