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Aniversario del 11-M: Así ha cambiado el yihadismo en España en los últimos 15 años

Aniversario del 11-M: Así ha cambiado el yihadismo en España en los últimos 15 años
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REUTERS/Juan Medina
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El 11 de marzo de 2004, una célula de Al Qaeda hizo explotar diez bombas en varios trenes de cercanías que llegaban a Madrid, convirtiéndose en el hasta ahora atentado más grave en Europa que dejó 192 víctimas mortales y más de 1.800 heridos.

Quince años más tarde y tras los atentados de Barcelona y Cambrils de 2017, el yihadismo en España ha evolucionado hacia un fenómeno más endógeno y jóven.

Así lo refleja el estudio 'Yihadismo y yihadistas en España. Quince años después del 11-M', publicado por el Real Instituto Elcano, y cuyos autores Fernando Reinares, Carola García-Calvo y Álvaro Vicente han analizado el perfil de los yihadistas condenados y muertos en España desde 2004 hasta 2018. Estas son sus principales conclusiones:

1- De Al Qaeda a ISIS

Los investigadores apuntan de que a pesar de que el imaginario colectivo español relaciona la llegada de la amenaza yihadista con el 11-M, la penetración de al-Qaeda en España se remonta a 1994.

"Ese año, la organización yihadista estableció en España una de las primeras y más importantes células con que contó en Europa Occidental", señalan.

El estudio encuentra dos períodos claramente diferenciados en la historia del yihadismo en España, que coinciden con la evolución del fenómeno a nivel global:

Un primer período que alcanza hasta 2011, producto de la inestabilidad política en el Norte de África y Oriente Medio y del liderazgo de Osama bin Laden, fundador de al-Qaeda; y un segundo, que comenzó en 2012 con la guerra civil en Siria y culminó con el origen del autodenominado Estado Islámico (ISIS).

2 - El yihadismo se torna un fenómeno endógeno

Los investigadores señalan que "los yihadistas dejaron ya de ser fundamentalmente inmigrantes de primera generación procedentes de países islámicos". A partir de 2012, seis de cada diez pertenecían a segundas generaciones, de descendencia musulmana, pero nacidos o crecidos en España.

La vulberabilidad a la radicalización de este sector de la población española se asocia "con el complicado equilibrio entre culturas que les afecta y les hace propensos a tensiones de identidad".

Este fue el caso de los miembros de la célula terrorista que perpetraron los ataques del 17 y 18 de agosto de 2017 en Cataluña, en los que fallecieron 16 personas.

Estudios, trabajo, aficiones, amigos...aunque solo uno tenía nacionalidad española, los yihadistas habían crecido en Ripoll, Gerona, y llevaban vidas aparentemente similares a las de sus vecinos.

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3 - Rejuvenecimiento del perfil del yihadista

Los perpetradores del atentado del 11-M tenían entre 20 y 30 años, mientras que la célula de Barcelona y Cambrils contó con nueve adolescentes.

La investigación apunta que la media de edad de los yihadistas se redujo de los 33,6 a los 29,2 años en el período de 2012 a 2017. En este último período, dos de cada diez no había cumplido los 21 años.

Esto es relevante en relación con el fenómeno global por el que adolescentes y jóvenes descendientes de inmigrantes musulmanes se han vuelto más vulnerables a la radicalización.

4 - Cataluña, en el centro del yihadismo endógeno

Poco más de una tercera parte de los yihadistas del estudio han residido en Cataluña entre 2004 y 2018.

Los investigadores relacionan la centralidad de esta comunidad como escenario del yihadismo endógeno en España con la mayor presencia de musulmanes salafistas con respecto al resto de España.

"En 2016 un tercio de los 256 lugares de culto y centros islámicos registrados en Cataluña estaba controlado por salafistas, más del doble del número de los existentes en 2006", indican.

5 - El inmutable simbolismo de Al-Andalus

Los investigadores estiman que España no dejará de ser objeto de atentados terroristas, no solo por tratarse de "una nación occidental y determinada en la lucha contra esa violencia de inspiración religiosa", sino por la concepción de Al-Andalus "como territorio islámico usurpado".

Así lo demuestra que la red del 11-M se autodenominara "Brigada que se encuentra en Al-Andalus" y la del 17-A, "Soldados de Estado Islámico en la tierra de Al-Andalus".

"Esto conlleva, al margen de otros acontecimientos externos o internos que incidan sobre el devenir de la amenaza yihadista, un incesante señalamiento agresivo de España y los españoles", concluye el estudio.

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