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Un nuevo estudio revela por qué un desayuno copioso es saludable y ayuda a quemar calorías

Un nuevo estudio revela por qué un desayuno copioso es saludable y ayuda a quemar calorías
Derechos de autor  Brooke Lark/ Unsplash
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Dice el dicho que lo mejor para la salud es desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo. Ahora un equipo de científicos de la Universidad de Lübeck, en Alemania ha investigado los mecanismos por los que un desayuno fuerte, lejos de engordar, activa el sistema que quema las calorías.

Los científicos han tratado de demostrar que un gran desayuno es mejor que cenar demasiado, ayuda a prevenir la obesidad y a reducir los altos niveles de azúcar en sangre. En concreto demuestran que nuestro metabolismo está mejor preparado para quemar calorías por la mañana que por la noche.

"Nuestros resultados muestran que una comida consumida en el desayuno, independientemente de la cantidad de calorías que contenga, crea el doble de termogénesis inducida por la dieta que la misma comida consumida en la cena", dijo la coautora del estudio, la doctora Juliane Richter. "Este hallazgo es significativo para todas las personas ya que subraya el valor de comer lo suficiente en el desayuno".

La clave: termogénesis inducida por la dieta

La termogénesis inducida por la dieta es un proceso bien conocido por el cual el cuerpo aumenta la tasa metabólica -y el calor, de ahí el prefijo termo- para quemar las calorías de los alimentos.

Aunque ya hay varios estudios que apuntan a estos beneficios en esta ocasión los científicos estudiaron a 16 sujetos. Durante tres días se les dio un desayuno ligero y una cena alta en calorías y en otra ronda de tres días fue al revés.

El resultado es que, a un consumo idéntico de calorías, el nivel de termogénesis inducida por la dieta -y por lo tanto la capacidad para digerirla- es 2,5 veces superior.

El aumento de azúcar en la sangre y las concentraciones de insulina inducidas por la comida se redujeron después del desayuno en comparación con la cena. Los resultados también muestran que comer un desayuno bajo en calorías aumenta el apetito, especialmente por los dulces.

Así, desayunar poco podría favorecer el comer entre horas durante el día. Además, las cenas copiosas multiplican en nivel de azúcar en sangre e insulina.

"Recomendamos que los pacientes con obesidad, así como las personas sanas, tomen un desayuno abundante en lugar de una cena abundante para reducir el peso corporal y prevenir las enfermedades metabólicas", dijo Richter.

La investigación ha sido publicada en la revista de Endocrinología Clínica y Metabolismo de la Sociedad Endocrinológica.

Muchos estudios ya han confirmado otros mecanismos que prueban los beneficios del desayuno fuerte y la cena ligera, pero no se había medido la actividad de la termogénesis inducida por la dieta con estos métodos.