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La pesca se convierte en uno de los grandes escollos de las negociaciones post-Brexit

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La pesca se convierte en uno de los grandes escollos de las negociaciones post-Brexit
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Son las 6 de la mañana: los barcos regresan al puerto belga de Ostende cargados de pescado, donde será subastado. Una rutina que se repite tres veces a la semana.

El 75% del pescado que se vende aquí ha sido capturado en aguas británicas, y concretamente el lenguado es la especie más abundante.

Las aguas británicas son más ricas que las del Mar del Norte y muchos pescadores belgas esperan que tras el Brexit podrán mantener un buen nivel de capturas. En caso contrario, temen por su futuro.

“Faenamos allí muy a menudo. En los puertos ingleses, cuando hablamos con los pescadores británicos, dicen que les quitamos todo el pescado. Y si finalmente cierran el acceso a sus aguas, estoy seguro de que perderemos la mitad de nuestros ingresos", explica el pescador belga Bruno Decordiar.

La UE asigna periodicamente cuotas de pesca a los diferentes Estados miembros. Su objetivo post-Brexit es mantener un acceso recíproco. Pero Londres insiste en recuperar el control.

Si no se alcanza un acuerdo sobre la pesca, aumentará la competencia entre los europeos.

"Significará que toda la flota de Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica, Francia e Irlanda pescarán en las costas cercanas a Europa. Pero no hay sitio para todos", afirma Jan Buisseret, gerente comercial en la subasta de Ostende. "Si obtenemos el derecho a pescar en las zonas británicas, los británicos tendrán derecho a vender sus productos aquí en Europa. Y es importante porque no tienen el mismo nivel de consumo de pescado que nosotros".

Tres cuartas partes de las capturas que realizan los pescadores británicos se venden en la Unión Europea.

Y el acuerdo sobre la pesca es un capítulo esencial de las negociaciones entre la UE y Reino Unido.

"No se puede olvidar que sin acuerdo sobre la pesca, no habrá acuerdo comercial global", advierte Pierre Karleskind, eurodiputado francés del grupo Liberal. "Mientras pongan trabas a la pesca, nosotros pondremos trabas al comercio. Las empresas inglesas no podrán exportar tan fácilmente y eso les creará un problema."

La pesca representa únicamente el 0,12% de la economía británica, con seis mil barcos y quince mil pescadores. Pero Londres lo ha convertido en un símbolo de su soberanía.