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Argentina y México producirán una vacuna asequible para Latinoamérica disponible en 2021

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Un paciente tratado por COVID-19 en Buenos Aires, Argentina
Un paciente tratado por COVID-19 en Buenos Aires, Argentina   -   Derechos de autor  Natacha Pisarenko/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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La producción de la vacuna contra el coronavirus para Latinoamérica queda en manos de Argentina y México.

Brasil es el único país que no accederá al fármaco, desarrollado por el laboratorio AstraZeneca y la universidad de Oxford, pese a ser el más afectado de la región con más de 100.000 fallecidos. Le sigue México con la mitad.

El presidente de Argentina Alberto Fernandez, ha anunciado que "el laboratorio AstraZeneca ha firmado un acuerdo con la Fundación Slim para producir entre 150 y 250 millones de vacunas destinadas a toda Latinoamérica con excepción de Brasil".

La vacuna estará disponible el primer semestre de 2021. El mandatario argentino destacó que la alianza permitirá a los países de la región tener acceso a la vacuna a precios accesibles. "El precio de la vacuna se calcula que va a estar entre tres y cuatro dólares la dosis y eso sí es muy significativo para América Latina, porque permite a todos nuestros países poder acceder a ella."

"Un gran alivio para el futuro", ha insistido Fernández, pero "no una solución para el presente", en el que las infecciones siguen creciendo. Argentina ha superado los 260.000 contagios y las 5.000 muertes.

Plasma de pacientes curados para tratar a los enfermos

Mientras llega la vacuna, otros países como Colombia avanzan en la investigación de la COVID19. En este laboratorio se trata el plasma de pacientes que han superado la enfermedad.

"El estudio piloto en principio el 80% de los pacientes tienen mejoría significativa y eso es un buen anuncio en momentos en que no hay una vacuna todavía disponible y no hay un tratamiento estandarizado disponible", explica Bernardo Camacho, jefe del Instituto Cientídico de Bogotá.

El plasma, dicen los investigadores, disminuye la carga viral en los receptores y tiene un efecto antiinflamatorio.

Los donantes celebran poder colaborar en la curación de otros enfermos en un continente que es ya el más castigado por la pandemia tras superar las 400.000 muertes.