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La difícil vuelta a clase en las escuelas italianas

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La difícil vuelta a clase en las escuelas italianas
Derechos de autor  Cecilia Fabiano/LaPresse
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A tan solo dos semanas de la vuelta al colegio, la distancia social es la única regla confirmada para que las escuelas italianas reabran las aulas, sin ninguna otra directriz clara. En el "Newton High School", una escuela del centro de Roma, se preparan para recibir a los alumnos. Una pared de la biblioteca fue demolida para convertirla en un aula mucho más amplia. Ahora, en vez de 20 alumnos, podrán asistir a clase 30 estudiantes, que se sentarán en pupitres individuales separados por un metro de distancia. La directora del centro, Cristina Costarelli, explica lo difícil que está siendo la preparación:

"Llevamos meses sufriendo está incertidumbre... y cuando creemos haber hallado la solución a un problema, surge uno nuevo. Además, tenemos que lidiar con la ansiedad o incluso el pánico de algunas familias y alumnos que no cesan de hacernos preguntas", lamenta.

El presidente de la Asociación Nacional de Directores, Antonello Giannelli, dice que se ha perdido mucho tiempo:

"Soy consciente de que ha habido retrasos. Estos se deben en parte al hecho de que ciertas decisiones se han tomado demasiado tarde. No sólo por miedo a hacerlo mal, sino también porque estos son retrasos que se han acumulado a lo largo de los años".

Pero son las familias que tendrán que enviar a sus hijos de nuevo a la escuela las que más se preocupan. Paola Misino tiene dos hijos. Su misión es hablar en nombre de las familias de los estudiantes:

"Tememos que una vez que se gradúen, tengan dificultades para entrar en el mercado de trabajo, como si la calidad de su estudios hubiera sido afectada por el brote y queden marcados negativamente para siempre", sentencia.

En contraste con otros países, en Italia más de la mitad de los edificios escolares se construyeron antes de los años 70 del siglo pasado, lo que hace muy difícil respetar la distancia social. Además, la mayoría de las escuelas aún esperan la llegada de más de dos millones de pupitres de asiento individual a nivel nacional.

"No puedo decir cuánto tiempo llevará. Los pupitres no llegarán antes de octubre. Con respecto a los nuevos espacios que se encuentren, eso dependerá de las autoridades locales. Creo que nos las arreglaremos para tenerlo todo listo a tiempo. Será un poco justo, pero nos apañaremos", explica Antonello Geiannelli.

Las autoridades locales de cada región necesitan proporcionar alrededor de 20.000 aulas alternativas nuevas en total para reemplazar aquellas en las que no se puede garantizar la distancia social. Algunas de las propuestas incluyen dar las clases en grandes carpas o incluso en iglesias.