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Los guías húngaros buscan alternativas tras perder su empleo por la ausencia de turistas

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Los turistas extranjeros han desaparecido de las calles de Budapest
Los turistas extranjeros han desaparecido de las calles de Budapest   -   Derechos de autor  Laszlo Balogh/AP
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Las restricciones impuestas por el coronavirus han dejado a las grandes capitales europeas prácticamente sin turistas, como es el caso de Budapest.

Una situación que ha llevado al paro a unos 4.000 guías turísticos de la ciudad. El Gobierno húngaro ha puesto en marcha diferentes medidas para salvar a los profesionales del sector aunque sólo en las zonas rurales, no en la capital.

Barbara Szuhai llevaba tres décadas enseñando los rincones más bellos de Budapest.

Todo acabó en marzo. Desde entonces intenta sobrevivir organizando rutas individuales a la carta.

"Estoy tratando de organizar recorridos por mi cuenta en Budapest, es terrible no obtenemos ningún beneficio fiscal, prácticamente todo el dinero es para impuestos", ha dicho Szuhai.

Mariann Gellért es también guía turística, domina tanto el árabe como el inglés.

Después de once años trabajando con los clientes de las agencias turísticas de Dubái, ha tenido que cambiar de profesión.

Ahora está empleada en una panadería.

"Para mí, no es solo una oportunidad laboral que me han ofrecido, sino también una familia cariñosa que me ha alentado y que me ha ayudado mucho durante este momento difícil, y que hasta ahora ha estado a mi lado", ha comentado Gellért.

Olivia Harangozó, euronews:

Hay guías turísticos que también han optado por un cambio drástico, ahora controlan tickets o conducen camiones, aunque también he hablado con quienes siguen buscando aunque en vano.

No solo los guías sufren las consecuencias de la ausencia de turistas, también el resto de profesionales del sector.

Peter Jones, que es anfitrión de la plataforma Airbnb desde hace 16 años, ha tenido que alquilar este pequeño apartamento por la mitad de precio que el año pasado.

"La estrategia ha sido alquilar rápido a los estudiantes, con contratos largos y al precio más barato posible. Al menos para los gastos comunitarios para los propietarios, a veces gestionamos apartamentos particulares", ha explicado Jones.

Jones ha tenido que despedir a 60 de sus empleados.

Sus ingresos se han reducido en un 70% respecto a los del año pasado.