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Las librerías francesas se organizan para hacer frente a un nuevo confinamiento

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Las librerías francesas se organizan para hacer frente a un nuevo confinamiento
Derechos de autor  Francisco Seco/AP2011
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El reconfinamiento de varios países europeos a obligado a muchas tiendas a echar de nuevo el cierre, y entre estos negocios uno de los más afectados es el de las librerías.

Y la polémica está servida. En Francia, el cierre de estas tiendas causó un gran revuelo al confirmarse en un primer momento que los centros comerciales sí podrían seguir vendiendo libros, si bien esa medida fue finalmente desechada. La propia alcaldesa de París, Anne Hidalgo, animaba a los clientes a no comprar por Amazon, para intentar así salvar a unos negocios que con el nuevo confinamiento en Francia quedan en la cuerda floja.

Tanto es así que las pequeñas librerías se organizan ahora para conseguir ser una alternativa real a la distribución masiva y las plataformas de entrega a domicilio.

"Vender libros y ser librero son dos cosas diferentes" recuerda Marco, librero en Lyon. "Además, cuando decimos "ser un librero" estamos hablando de una persona, estamos hablando de una profesión, no estamos hablando de un algoritmo usado por Amazon u otros, cuyos índices se basan solo en las grandes ventas de libros".

Lee: Varios países europeos inician un nuevo confinamiento ante la segunda ola de coronavirus.

Adaptarse o morir

Para tratar de compensar el cierre físico durante el confinamiento, muchas de estas librerías utilizan ahora el sistema "click and collect". Maya, otra librera lyonesa, explica a grandes rasgos en que consiste este importante salvavidas:

"Utilizamos una de esas posibilidades que nos quedan frente al confinamiento, que es aceptar pedidos por internet y que nuestros clientes vengan a recogerlos a la tienda", dice Maya. "Lo hemos estado haciendo desde el final de la semana pasada, tan pronto como nos enteramos del confinamiento, y es algo a lo que nos estamos acostumbrando. Lo hacemos bien, tenemos todo lo necesario y respetamos todos los protocolos, ya es menos agobiante".

En Bruselas el asunto va más allá, ya que en Bélgica los libros son considerados prácticamente un bien esencial, casi tanto como la comida. "La salud mental es esencial, y como tal, las tiendas que ofrecen productos culturales son esenciales para la población", dice un cliente.

"Hay una tendencia en el lector a recurrir a la literatura de fondo más que a la del entretenimiento", opina Marc, librero belga. "Y para esta necesidad real del lector de pensar en los acontecimientos en los que está atrapado creo que las librerías ofrecen un servicio esencial".

En España de momento las librerías permanecen abiertas, y en el resto de países de Europa la situacion difiere según el nivel de confinamiento. Independientemente del lugar, el libro sigue siendo un refugio seguro en tiempos de crisis.