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¿Qué es el laicismo y por qué está causando divisiones en Francia?

Un miembro de la comunidad islámica de Italia pide respeto para su religión
Un miembro de la comunidad islámica de Italia pide respeto para su religión   -   Derechos de autor  AP Photo
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El texto de la ley francesa de 1905 que establece la separación de la Iglesia y el Estado en el país no menciona específicamente el laicismo, o "'laïcité' en francés. Sin embargo, el principio es una parte clave del tejido político y social del país.

Pero las tensiones entre algunos sectores del Islam y la interpretación de los valores seculares se han acentuada en los últimos años y particularmente en las últimas semanas, cuando han estallado protestas en muchos países de musulmanes contra Francia, su presidente, Emmanuel Macron, y lo que se percibe como una animosidad hacia su fe.

Macron ha defendido el derecho de la revista satírica francesa Charlie Hebdo de volver a publicar las caricaturas del profeta Mahoma, lo que ha ofendido a muchos musulmanes, y ha dicho que el Islam es una religión "en crisis".

El antiguo debate sobre el laicismo en Francia se ha puesto aún más de relieve después de que un radical islamista decapitara a Samuel Paty, un profesor francés por mostrar las mencionadas caricaturas como parte de una clase sobre la libertad de expresión.

¿Qué es el laicismo o la 'laïcité' en Francia?

Francia es un país laico en el sentido de que afirma ser oficialmente neutral en materia de fe, no apoyando ni la religión ni la ausencia de ella, así como tampoco tiene una religión de Estado.

"El Estado francés no favorece a ninguna religión y garantiza su coexistencia pacífica mediante el respeto a las leyes y principios de la República", dice el sitio web del Gobierno.

Archives nationales. Dominio público, vía Wikipedia Commons
La ley francesa de 1905 que separa Iglesia y EstadoArchives nationales. Dominio público, vía Wikipedia Commons

Los defensores de la legislación consideran que el secularismo del estado francés se basa en el respeto a la libertad de pensamiento y a la libertad de religión. La ausencia de un credo estatal, y la consiguiente separación del Estado y la Iglesia, sostienen, son requisitos para la mencionada libertad de pensamiento.

Cuando la idea de separar la iglesia y el Estado ganó terreno por primera vez en el siglo XIX y luego se convirtió en ley en 1905, el objetivo era tener una coexistencia pacífica de todas las religiones bajo un Estado neutral, antes de esta normativa, el catolicismo romano había sido la religión estatal de Francia, en lugar de un Gobierno que respondería a clérigos poderosos.

Más recientemente, Francia sostuvo que estaba aplicando este principio secular en una ley de marzo de 2004 que prohíbe que se use en las escuelas, independientemente de la religión, cualquier vestimenta que muestre ostensiblemente una fe.

Para los críticos, la ley apunta de forma desproporcionada a los musulmanes sobre los cristianos, específicamente en el uso del hijab (que cubre la cabezas) y el burka (que tapa el rostro).

¿Funciona el laicismo en la Francia actual?

Algunos observadores han dicho que Francia está pasando por una crisis de identidad y que el laicismo se está utilizando como un arma clave.

Esa laicidad está siendo usada, particularmente contra los musulmanes, por algunos analistas y políticos para que desaparezcan signos visibles de su religión.

Esto no está en línea con en principio de laicidad tal y como fue contemplado en la Constitución del país. La definición legal exige neutralidad religiosa del Estado, no de los individuos, siempre y cuando no perturben el orden público.

La interpretación del laicismo, entendido como que todos los ciudadanos de la República deben ser iguales, es difícil de lograr en la Francia moderna: la diferenciación entre comunidades y personas está claramente presente en la sociedad.

Con una mayoría históricamente católica, Francia tiene ahora la mayor población de musulmanes de Europa Occidental, con una estimación de más de 5 millones de musulmanes en una nación de 67 millones de habitantes.

El propio Macron ha reconocido que Francia había fallado a sus comunidades de inmigrantes, creando "nuestro propio separatismo" con guetos de "miseria y penuria" donde las personas se agrupaban según sus orígenes y antecedentes sociales.

"Hemos creado distritos donde la promesa de la República ya no se ha cumplido, y por lo tanto distritos donde la atracción de estos mensajes, donde estas formas más radicales han sido fuentes de esperanza", aseguró.

El presidente ha anunciado medidas destinadas a "liberar al Islam en Francia de las influencias extranjeras", entre las que figuran la firma de un acuerdo por parte de las asociaciones por el que deben respetar "los valores de la República" para obtener subvenciones.

En cuanto al laicismo, tal y como está escrito en la legislación francesa, la línea dura de Macron en lo que respecta a la reciente disputa sobre la libertad de expresión es una muestra de cómo el Estado francés se niega a ser el receptor de las demandas religiosas. Y lo hace con más firmeza que, por ejemplo, Estados Unidos, donde los grupos religiosos tienen más influencia sobre la política del país.

Francia tiene un fuerte apego al laicismo, que es ampliamente apoyado tanto por la izquierda como por la derecha. Pero los críticos dicen que los valores de la República, especialmente el concepto a menudo mal entendido de la laicidad, están siendo utilizados de una manera que causa resentimiento entre los musulmanes franceses.