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Pedro Castillo: el hijo de campesinos que salta a la presidencia de Perú

Por Reuters
Pedro Castillo: el hijo de campesinos que salta a la presidencia de Perú
Pedro Castillo: el hijo de campesinos que salta a la presidencia de Perú   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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Por Marco Aquino y Marcelo Rochabrun

LIMA, 16 jun – Cuando era niño en una zona rural de Perú, Pedro Castillo ayudaba a recoger y triturar caña en la pequeña hacienda de sus padres. Ahora está cerca de ejercer el máximo poder en Perú, impulsado por los mismos votantes con los que creció.

Castillo, profesor de una escuela pública primaria y líder sindical, parece estar listo a ser designado presidente electo tras postular por un partido marxista de izquierda que ha dividido a los peruanos y sacudido el sistema político del país andino, los mercados y a la clave industria minera de cobre.

El hijo de campesinos analfabetos se proclamó el martes ganador de la elección presidencial después de que concluyó el recuento de votos, a pesar de que su rival de derecha Keiko Fujimori ha pedido impugnar y anular sufragios en su contra por supuestas irregularidades en el proceso.

El máximo organismo electoral peruano aún tiene que confirmar el resultado y anunciar oficialmente al ganador. Al final del conteo, Castillo estaba 44.058 votos por delante de Fujimori.

“Hoy es el momento de la gran unidad del pueblo peruano, para gestar una lucha, no solamente contra la pandemia sino con otras pandemias que ha habido en estos últimos 30 años”, dijo Castillo desde un balcón el martes a sus seguidores.

El lider izquierdista publicó una foto suya con los brazos en alto y la palabra “Presidente” en letra grande en Twitter: “Un nuevo tiempo se ha iniciado”, dijo en la red social.

Su ascenso fue impulsado por el descontento generalizado de los partidos políticos tradicionales y el aumento de la pobreza en el país de 33 millones de personas, que ha sido golpeado por el brote de coronavirus más mortal del mundo.

“¡Nunca más un pobre en un país rico!”, fue un estribillo clave de sus mítines, luciendo siempre un sombrero de ala ancha y sujetando un enorme lápiz inflable, símbolo de su partido, al final de cada actividad proselitista, en la que veces bailaba.

Castillo de 51 años se ha comprometido a reescribir la Constitución de Perú para fortalecer el papel del estado, tomar una porción mucho mayor de las ganancias de las empresas mineras que, según afirma, han “saqueado” el país sudamericano.

En ocasiones, han amenazado con nacionalizar el sector, lo que genera nerviosismo entre los inversores y los mineros.

En el último tramo de su campaña, Castillo ha suavizado su retórica, pero los críticos dicen que sus planes sacudirían la base política y económica de Perú después de más de tres décadas de políticas favorables al mercado que han convertido al país en un refugio relativamente seguro en la volátil América Latina.

“Debemos nacionalizar el gas Camisea, el oro, plata, uranio, el cobre, el litio que se acaba de entregar a otros países. Tienen que ser para los peruanos”, dijo en abril en la región norteña de Cajamarca, su tierra natal y minera.

En una entrevista tras las elecciones, un asesor clave dijo a Reuters que como presidente, Castillo seguiría un camino más moderado, aunque afirmó que era necesario aumentar los impuestos a la minería para financiar las reformas sociales planificadas.

“La idea básica es que se mantendría un economía de mercado”, dijo Pedro Francke, un economista de izquierda agregado recientemente al equipo de Castillo. “No es una idea de intervencionismo masivo del Estado en la economía”.

Castillo recibió un abrumador apoyo de las áreas mineras clave que fortalecerán su mandato para hacer reformas en el sector, aunque analistas e inversionistas dicen que un congreso fragmentado debería limitar su poder para realizar reformas económicas abruptas.

JEHOVÁ ES MI PASTOR

Castillo, quien alcanzó fama como líder de una larga huelga de maestros en 2017, vive en el pequeño pueblo de Chugur con su esposa Lilia Paredes, también maestra, y tiene tres hijos.

Fue allí donde el izquierdista votó el 6 de junio y donde recibió a los medios de comunicación en un desayuno con miembros de la familia, muchos con el mismo sombrero pálido distintivo de ala ancha y partiendo el pan juntos en una comida sencilla.

La escena tenía como telón de fondo unas cortinas coloridas, que reflejaban su herencia andina, y un cartel que decía en inglés “Jehová es mi pastor”, indicio de valores conservadores de Castillo que conviven con sus credenciales socialistas.

“La verdad es que estamos hechos con valores cristianos y morales y no hay lugar para cosas más allá de eso”, dijo a Reuters Raúl Oblitas, sobrino de Castillo, frente a la sencilla casa de adobe del candidato en Chugur.

Oblitas habló extensamente sobre los antecedentes de su tío en educación y su lucha por los derechos de los maestros como un hito clave en su desarrollo político. Oblitas dijo que Castillo no estaba impulsado por el dinero, ni estaba buscando establecer un gobierno de estilo comunista como algunos han afirmado.

En cambio, busca romper las divisiones geográficas y raciales que habían significado que las comunidades rurales de Perú se queden rezagadas, ya que las principales ciudades como la capital, Lima, cosecharon los principales beneficios de décadas de crecimiento impulsado por la minería.

“Las clases olvidadas ahora encuentran cobijo en las propuestas del profesor Pedro Castillo. ¿Por qué? Porque él representa al pueblo. Pedro Castillo es un maestro común como todos los demás, es un campesino”, dijo Oblitas.

Probablemente el nuevo hogar de Castillo será bastante diferente al anterior: el Palacio de Gobierno de Lima, también llamado Casa de Pizarro, que lleva el nombre del conquistador español Francisco Pizarro González, quien hace unos 500 años conquistó al líder indígena Atahualpa en Cajamarca.

VOLUNTADDELPUEBLO

Castillo ingresó a la política en 2002 cuando se postuló sin éxito para alcalde por el partido centrista Perú Posible del ex presidente Alejandro Toledo, quien hoy enfrenta la extradición desde Estados Unidos por cargos de corrupción en el país andino.

En el 2020 Castillo se unió a su actual partido Perú Libre, fundado por el ex gobernador Vladimir Cerrón, un admirador de los gobiernos de izquierda Cuba, Venezuela y Bolivia, que fue impedido postularse por cargos de corrupción pasados.

Castillo, sin embargo, ha buscado mantener la distancia con Cerrón. “Acá las decisiones las toma Castillo. El señor Cerrón está impedido judicialmente y no lo van a ver ni siquiera de portero en ninguna entidad del Estado”, dijo recientemente.

Aún así, los partidarios de Fujimori afirman que Castillo llevaría a Perú hacia el comunismo y lo compararon con izquierdistas autoritarios como el exlíder venezolano Hugo Chávez, un paralelismo que Castillo rechaza enérgicamente. En las calles de Lima aparecieron carteles con mensajes de advertencia de la amenaza del comunismo antes de la votación.

Castillo ha dicho que quiere revocar el “modelo neoliberal” del segundo mayor productor mundial de cobre y devolver la riqueza a los peruanos, lo que incluye gastar más en educación y sistemas de salud débiles que han sido expuestos por COVID-19.

“Debemos entender que la pandemia es un problema estructural, no es solo un problema de salud, el problema de salud en el Perú ha sido totalmente desatendido”, dijo.

El líder socialista, que llegó a caballo para votar en la primera vuelta, es conservador en otros asuntos, como gran parte de la población peruana: rechaza legalizar el aborto, el “enfoque de género” en la educación y ha sido reacio a reconocer los derechos de las minorías sexuales.

Eso ayudó a ganar votantes como José Diez Días, de 75 años, en la Plaza de Chota en la región andina donde nació Castillo.

“Es conocido como maestro y ha sido una buena persona”, dijo a Reuters, y agregó que apoyaba a Castillo ya que los peruanos necesitaban más ayuda. “Pasamos hambre y tenemos que apoyar a nuestros compatriotas”, manifestó.