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¿Qué legitimidad tienen las protestas contra el uso del pase de vacunación de la COVID-19?

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Por Alice Tidey
La nueva aplicación "Excelsior Pass", un pase digital que se puede descargar para demostrar que se está vacunado o un resultado negativo en la prueba COVID-19
La nueva aplicación "Excelsior Pass", un pase digital que se puede descargar para demostrar que se está vacunado o un resultado negativo en la prueba COVID-19   -   Derechos de autor  Oficina de Prensa del Gobernador de Nueva York vía AP
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Al principio el certificado digital COVID era para viajar, pero ahora los pases sanitarios o certificados de vacunación contra la COVID se exigen para acceder a bares, restaurantes y locales culturales en varios países de la Unión Europea, lo que ha desencadenado en una serie de protestas.

El objetivo de los gobiernos que han puesto en marcha esta medida es impulsar la vacunación contra la COVID-19. La región se ha enfrentado a un aumento de nuevas infecciones atribuidas a la variante Delta, más transmisible y peligrosa.

Pero la medida se ha topado con una feroz resistencia.

Decenas de miles de personas se manifestaron por toda Francia el pasado fin de semana, coreando "¡Libertad!" y calificando la medida de "liberticida". En Italia, donde la medida entrará en vigor el 6 de agosto, se han celebrado manifestaciones similares y los manifestantes han tachado el pase verde de "inconstitucional".

¿Tienen razón? Los juristas señalan: probablemente no.

La vacunación obligatoria puede estar "justificada

"Algunos derechos pueden restringirse en determinadas circunstancias, pero sólo en la medida en que sea absolutamente necesario y proporcionado para lograr un objetivo legítimo", señala a Euronews la profesora Orsolya Reich, responsable de defensa de Liberties, una ONG que vigila los derechos humanos en toda Europa.

"Desde el punto de vista de los derechos humanos, incluso la vacunación obligatoria puede ser una cuestión justificada por los derechos de los demás".

Pero, subraya, "la pregunta que hay que hacerse es siempre si hay otras formas menos violatorias de los derechos con las que se puede lograr el mismo objetivo. Si es así, la cuestión no estaría justificada".

El Consejo de Estado de Francia -órgano independiente que asesora al Gobierno, pero que también actúa como tribunal supremo administrativo- dictaminó que estaba justificada el lunes por la noche, al desestimar una impugnación de la exigencia del pase sanitario para los locales culturales y de ocio introducida la semana pasada.

"El recrudecimiento de la epidemia vinculada a la propagación de la variante Delta era tal que justificaba la ampliación del uso del pase sanitario", apunta el juez.

"El pase sanitario podría ser tan eficaz como el confinamiento"

El certificado digital COVID-19 de la UE -que acredita que el titular ha sido vacunado, se ha recuperado de la enfermedad o ha dado negativo recientemente- se diseñó inicialmente para reabrir los viajes dentro del bloque.

Se lanzó oficialmente en los 27 países de la Unión a principios de este mes. Pero algunos Estados miembros ya habían puesto en marcha su propia versión. Dinamarca, por ejemplo, puso en marcha sus "coronapases" en abril como medio para suavizar algunas medidas de bloqueo, permitiendo inicialmente a sus titulares entrar en negocios como peluquerías, salones de belleza y autoescuelas.

Desde entonces, Alemania, Austria, Chipre, Francia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Irlanda y Eslovenia también han aplicado normas que exigen el pase para acceder a determinados locales. Aunque la lista varía de un país a otro, suelen dirigirse a los negocios de hostelería y a los recintos culturales y deportivos.

El objetivo, según Arnault Flahault, catedrático de salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra y director fundador del Instituto de Salud Global, es triple: "evitar un confinamieno estricto, fomentar la vacunación y garantizar que el impacto continuado de la pandemia en la vida social y económica del país se mitigue al máximo."

"Al principio de esta pandemia, antes de que los chinos experimentaran con ella en Wuhan, nadie sabía si el confinamiento sería capaz de detener el virus. Y luego la experiencia demostró que era muy eficaz, pero también tuvo un gran impacto en la vida social y económica".

"Hoy estamos en la misma fase con el pase sanitario, su uso extendido aún no ha sido evaluado, pero podría resultar tan eficaz como el confinamiento, ya que equivale a confinar a todos los no vacunados que no tendrán acceso a bares, restaurantes, vida cultural, social, deportiva y festiva, a menos que presenten pruebas negativas cada 48 horas".

"Y el uso extendido del pase sanitario es mucho menos punitivo social y económicamente. Pronto sabremos si cumple sus promesas y evita la saturación de los hospitales franceses e italianos", añade.

La variante Delta representa el 99% de los nuevos casos en el Reino Unido. También es dominante en la mayoría de los países europeos. Sólo una vacunación completa es eficaz para reducir el riesgo de gravedad.

"Con la variante Delta, asociada a una tasa de reproducción muy elevada, se necesita una cobertura de vacunación muy alta, quizá superior al 90%, para bloquear cualquier resurgimiento de la epidemia y siempre que la inmunidad que da la vacuna sea eficaz para evitar la transmisión del virus", apunta Flahault.

"Una oportunidad justa para los vacunados"

En Francia, el Gobierno ha dado un paso más. Un proyecto de ley aprobado el lunes por la mañana por los legisladores no sólo extiende su uso a los bares y restaurantes a partir de principios de agosto, sino que también hace obligatoria la vacunación de ciertos profesionales.

El presidente Emmanuel Macron también ha dicho que, a partir del otoño, las llamadas pruebas de confort para poder viajar o visitar museos, cines y otros negocios afectados por la medida, dejarán de ser gratuitas. Por lo tanto, las personas no vacunadas, a menos que presenten síntomas que justifiquen una prueba gratuita, tendrán que pagar.

"Esta medida podría abrir la exigencia del pase sanitario a una batalla legal más difícil", dice Reich, "pero dependerá de varios factores".

"Si todo el mundo ha tenido amplias oportunidades de vacunarse" es uno de ellos, subrayó. "Sólo una vez que todos hayan tenido una oportunidad justa de adquirir un estado de vacunación completo, parece legítimo que los contribuyentes dejen de pagar las pruebas de quienes no se vacunaron".

"¿Fue el proceso de solicitud lo suficientemente fácil? ¿Recibieron las personas de comunidades vulnerables la ayuda necesaria para inscribirse en la vacunación y acudir a sus citas? ¿Hubo campañas de información intensas dirigidas a grupos vulnerables a la desinformación? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es negativa, la justificación de las pruebas de pago no se sostiene", explica.

En España, por ejemplo, el aumento de las nuevas infecciones observado en las últimas semanas fue especialmente frecuente entre los adultos jóvenes que apenas han empezado a vacunarse debido al despliegue previsto por el Gobierno en función de los grupos de edad.

Pero en Francia, la vacunación se abrió por completo a los mayores de 18 años el 31 de mayo. Desde entonces no ha habido restricciones para vacunarse, por lo que cualquier nueva impugnación del pase sanitario por estos motivos también podría ser anulada.

"Introducir pruebas de pago después de que todas las personas hayan tenido una oportunidad justa de adquirir la inmunidad completa no es en sí mismo inaceptable", destaca Reich. "La gente tiene que asumir las cargas de las decisiones que tomó libremente, al menos en parte".

Fuentes adicionales • Juan Carlos de Santos (versión en español)