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Argelia se despide de forma sencilla del expresidente Bouteflika

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Por Escarlata Sanchez con EFE
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Funeral de Bouteflika
Funeral de Bouteflika   -   Derechos de autor  Fateh Guidoum/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
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Discreto entierro en Argel del expresidente Abdelaziz Bouteflika, fallecido el sábado a los 84 años. Fue enterrado este domingo en el cementerio de Al Alia, donde están enterrados otros presidentes argelinos.

Considerado por muchos el pacificador, su legado genera controversia: muchos denuncian que durante los años que duró su mandato creció la corrupción, el fraude electoral, el retroceso de las libertades, la pobreza y los privilegios del Ejército.

Aunque en un principio se barajó la posibilidad de que reposara en el camposanto de Ben Aknoun, donde está enterrada su madre, finalmente se respetó la costumbre establecida en 1978 de sepultar a los jefes de Estado en la plaza de los Mártires del sacramental de El Alia, junto al considerado el fundador del Estado argelino moderno, el emir Abdelkader.

En el flanco izquierdo de la plaza, observada desde la entrada, descansan los dos presidentes fallecidos en el cargo, Houari Boumediene -del que Bouteflika fue secretario particular- y Mohamed Boudiaf, junto al propio Emir y varios mártires de la revolución.

A la derecha, aquellos que fallecieron tras finalizar su mandato: Ahmed Benbella, derrocado en un conspiración en la que Bouteflika fue clave; Chadli Bendjedid, quien permitió al expresidente exiliarse tras ser acusado de robar fondos de las embajadas; Ali Kafi y Rabah Bitat, enterrado en El Alia por su doble condición de líder histórico de la revolución y presidente interino.

Todos ellos fallecieron mientras era presidente el propio Bouteflika, el hombre que más años ostentó la jefatura del Estado en la historia de Argelia (1979-2020).

El féretro con los restos del mandatario salió a primera hora de la mañana desde el Palacio de Zeralda, donde había pasado sus últimos días en compañía de su hermana Zhor, y llegó al cementerio al mediodía escoltado por ocho oficiales de la Gendarmería y agentes de la Policía Nacional vestidos de gala, a bordo de un blindado del Ejército decorado con guirnaldas de flores.

Una ceremonia muy discreta, muy alejada de las honras fúnebres habituales: en ocasiones anteriores, el régimen habilitó una sala en el Palacio del Pueblo, en el corazón de Argel, para rendir un último homenaje antes del traslado a Al Alia en un cortejo que recorre las principales calles de Argel.

Según expertos locales, la decisión responde al deseo del Gobierno de evitar manifestaciones en la calle a favor y en contra de un hombre que tuvo que dejar la presidencia en abril de 2019 tras veinte años a causa de la presión del Ejército y en medio de seis semanas consecutivas de protestas multitudinarias.

Sin embargo, solo varios altos responsables y un grupo de plañideras, que lloraron junto a su lápida y lanzaron las algárgolas de duelo, completaron la mínima ceremonia.