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Elecciones en Portugal | La manzana de la discordia del salario mínimo

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Por Carmen Menéndez
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Portugueses caminan ante carteles electorales en Lisboa, Portugal
Portugueses caminan ante carteles electorales en Lisboa, Portugal   -   Derechos de autor  Armando Franca/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

El sueldo mínimo es uno de los temas centrales de las elecciones legislativas anticipadas que se celebran este domingo en Portugal.

El 1 de enero, el Gobierno socialista fijó el ingreso mínimo en 705 euros, una cifra considerada baja por los partidos de la izquierda, que la derecha también recibió con cautela por el peso que ese aumento tiene en los gastos de las empresas.

Para el economista João Duque, profesor de la Escuela de Economía y Gestión de Lisboa (ISEG) el nivel del salario mínimo es importante por otras razones. 

"La economía portuguesa se ha desarrollado mucho en actividades basadas en salarios bajos -dice-. Por eso estamos asistiendo a una emigración, a una fuga de portugueses cualificados y a una inmigración de personas mucho menos cualificadas. Estamos haciendo un "trade off" bastante negativo en términos de preservación del valor añadido".

Estamos asistiendo a una fuga de portugueses cualificados y a una inmigración de personas mucho menos cualificadas
Joao Duque
Economista y profesor de la ISEG

Si se observan las cifras del año pasado, Portugal se encuentra en la mitad de la tabla en cuanto a salarios mínimos fijados en la Unión Europea.

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Salarios mínimos en la Unión Europeaeuronews

La ministra de Trabajo saliente, Ana Mendes Godinho, defiende la mejora del salario mínimo para retener la mano de obra valiosa en el país.

"A lo largo de los años ha sido evidente para todos nosotros que el aumento del salario mínimo ha contribuido al crecimiento de la economía. Eso es lo que ha ocurrido. Es la prueba de que los salarios bajos no aportan valor añadido", afirma. 

Los salarios bajos no aportan valor añadido
Ana Mendes Godinho
Ministra de Trabajo de Portugal

Desde el año 2010 el salario mínimo ha subido un 48 % en Portugal. Fue congelado por el Gobierno en 2015, en el momento álgido de la crisis, pero después siguió incrementándose hasta los actuales 705 euros brutos mensuales. Sin embargo, el coste de la vida también ha crecido.

"Mucha gente vive con dificultades. Sobre todo para pagar el alquiler o cosas así. Solo pueden contar con la ayuda del Estado", se lamenta Amélia Casquinha, que trabaja como empleada doméstica. 

Por un lado, los intereses de las empresas y la producción. Por otro, los trabajadores, el consumo y la calidad de vida. Este domingo, los votantes tienen en sus manos la decisión sobre el futuro de Portugal.