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Orquesta Sinfónica de Camunga o un proyecto de vida para muchos jóvenes angoleños

Por Chris Burns  & Dinamene Cruz
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Orquesta Sinfónica de Camunga o un proyecto de vida para muchos jóvenes angoleños
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El equipo de Euronews conoce a jóvenes angoleños comprometidos en un nuevo episodio de Voices of Angola permite descubrir a jóvenes angoleños comprometidos. Se trata de alumnos de una escuela de música a los que esta institución, les cambiado la vida. Son 'voces del país africano' que tienen un compromiso con el aprendizaje de la música clásica, pero también con la enseñanza como profesores y como directores, explica la reportera Dinamene Cruz.

La escuela ha supuesto un cambio de vida para miles de jóvenes angoleños. Durante la última década, la Orquesta Sinfónica de Camunga ha pulido ‘diamantes en bruto’.

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"La orquesta para mí es mi casa, es mi familia, es mi zona de bienestar", declara el estudiante Kelson Bento Afonso.

La agrupación musical lleva el nombre de su fundador, Ntumba Malamba Camunga.

"Camunga significa una cosa pequeña que nace, crece y luego brilla. La escuela se identifica con esto porque es un proyecto que comenzó siendo pequeño, creció y, ahora, brilla", afirma Ntumba Malamba Camunga, director de la Orquesta Sinfónica de Camunga.

Efectivamente, al principio era pequeña y creció con las donaciones.

"Al principio, empecé a trabajar con cinco niños pero luego, la escuela creció, creció y creció. Ahora tenemos 450 menores. Muchos de ellos, que llegaron en los últimos años, son ahora profesores", añade Ntumba Malamba Camunga.

Los estudiantes, han recorrido un largo camino.

"Sacamos a muchos niños de la calle, de la delincuencia, las drogas y la prostitución. Tratamos de que los niños, los adolescentes, los jóvenes... entiendan qué pasos deberían dar y cómo deben enfrentarse a la sociedad", señala el director de la Orquesta Sinfónica de Camunga.

La lucha contra la desnutrición también forma parte del programa de la orquesta.

"Si no comen, no pueden aprender en condiciones porque está claro que la bolsa vacía no se sostiene de pie", sostiene el fundador de la agrupación musical.

Es un camino de ida y vuelta. Los alumnos tienen que aceptar enseñar a otros alumnos.

"¿Qué les digo siempre? La mano que recibe gratis debe dar gratis", añade Ntumba Malamba Camunga.

Pero no ha sido fácil para algunos de los alumnos de Ntumba, incluido Kelson.

"Me junté con personas que se portaban mal. Tenía amigos violentos", relata el estudiante Kelson Bento Afonso.

Después de ir a una fiesta con algunos de los alumnos, Kelson visitó la escuela y conoció al director, Ntumba.

"Me dijo: "Chico, ¿estás aquí?". "Sí, ya estoy aquí". "Bien, pues... ¡Bienvenido!, ¡Siéntate!". Disfruté de la música del grupo principal. Eso me llegó al corazón. Quería ser como ellos", declara Kelson Bento Afonso.

"Empecé con la viola, pero a los tres meses el profesor vio que tenía vocación por los instrumentos de viento", añade el joven estudiante.

"Las familias enseguida observaron diferencias en el comportamiento y empezaron a ver que los chicos comenzaban a ser más responsables en la escuela", explica el periodista Raimundo Salvador.

Pero el camino no siempre es recto. Kelson volvió a tropezar.

"Me dejé llevar de nuevo por las malas influencias, consumí sustancias que no debía consumir. Eso me causó un problema de salud en los pulmones", explica Kelson Bento Afonso.

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Ntumba estaba preocupado por la ausencia de Kelson.

"Alguien me dijo: "Maestro, Kelson ha estado enfermo". Fui a su casa y hablé con él", afirma Ntumba Malamba Camunga.

"Cuando llamó a la puerta, no podía creerlo. Me dijo: ¡Mira, eres como un hijo! Un padre que es padre no abandona a su hijo", señala el joven estudiante.

"Al cabo de unos días apareció de nuevo en la orquesta. Cuando apareció, le di un abrazo. Le dije: ¡Bienvenido a tu casa!", cuenta Ntumba Malamba Camunga.

La escuela supone un desafío para los alumnos que vienen de lejos. Como es el caso de Delcio, que tiene 13 años.

"Durante los últimos siete años he recorrido 56 kilómetros diarios para llegar aquí, a mi escuela de música. Y lo hago porque me gusta mucho tocar el violín", explica el estudiante Delcio Macedo.

"He hecho muchos sacrificios para que se levante temprano, a las cuatro de la mañana, y vaya a la escuela porque le gusta la música, le encanta. Realmente, la música está en su alma", señala Luboya Macedo, madre de Delcio.

"Me gusta la música. Alguien a quien le gusta la música tiene un enfoque y un propósito. Me gusta la música y puedo vivirla todos los días. Aunque esté muy cansada o incluso aunque llueva... siempre es importante venir", afirma la joven estudiante Neide Zuanga.

Las enseñanzas van mucho más allá de la música, como le explicó el director a Kelson.

"Es la gente a la que vas a enseñar, la que tiene que crecer. Solamente así podremos cambiar el país", concluye Kelson Bento Afonso.