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"Ha sido una ruina sin ingresos": Pamplona recupera la alegría de San Fermín tras dos años de parón

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Por Laura Llach
La celebración del chupinazo supone el pistoletazo de salida de los Sanfermines
La celebración del chupinazo supone el pistoletazo de salida de los Sanfermines   -   Derechos de autor  Alvaro Barrientos/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

"Bienvenidos a las fiestas más grandes del mundo", reza el mensaje del Ayuntamiento de Pamplona. Tras dos años de parón por la pandemia han vuelto los Sanfermines, uno de los más esperados de la historia.

“No veía tanta expectación desde el año 78”, cuenta Eugenia Echeverría, de 67 años y propietaria de Estafeta 47, la tienda de souvenirs más antigua de la ciudad española. La muerte del militante de la Liga Comunista Revolucionaria, Germán Rodríguez, supuso el fin de las fiestas en 1978.

“En ese año los cancelaron a los tres días de empezar. Se convirtieron en los otros grandes sanfermines y se veía que la gente tenía muchas ganas de que llegasen los siguientes, tal y como pasa este año”, comenta Echeverría.

La ciudad española está abarrotada. Ha recuperado tanto su aire festivo, como los cerca de un millón de visitantes que llegarán a lo largo de los nueve días de fiesta. La propietaria de la tienda de souvenirs describe, entre risas, esta vuelta a la normalidad como algo “horrible”.

“Estamos un poco agobiados, esto está siendo una locura”, asegura, y añade que tras los años de parón le ha sorprendido volver al ritmo frenético que suponen unas fiestas tan grandes y esenciales para la economía de la ciudad.

Parón total para las ganaderías

Esta vuelta a la normalidad es un balón de oxígeno para Miguel Reta, ganadero y pastor en los encierros. “En estos dos años de parón hemos llegado a estar muy al límite. Ha sido una ruina sin ingresos. Tuvimos que sacrificar a 164 toros de lidia, la mitad de mi ganadería, porque no podíamos mantenerlos”, cuenta Reta.

Por eso vive los Sanfermines con mucha ilusión: “La emoción aflora, lo hemos pasado todos muy mal”, asegura. “La propia sociedad necesita dar un paso hacia adelante por la economía también, necesitamos volver a la normalidad”, añade.

Fotografía de archivo
Miguel Reta junto a un becerril en su ganaderíaFotografía de archivo

El ganadero llegó a tener 340 animales y un gasto mensual de casi 10.000 euros que era imposible mantener durante la pandemia. A esto se le suma que los toros solo se pueden lidiar al cumplir cuatro años y hasta que llegan a los seis, con lo cual, los que tenían cuatro cuando empezó la pandemia se hicieron mayores sin poder sacarles a la plaza.

“Los de seis años ya no se podían lidiar. Fueron todos al matadero. Si un toro tiene un gasto de 4.500 euros en sus primeros cuatro años de vida, solo nos daban 300 euros por la carne. Nos hemos comido todos los ahorros, nos hemos quedado completamente descapitalizados”, asegura Reta que estima sus pérdidas en 250.000 euros a lo largo de la Covid.

Para el ganadero, los Sanfermines son un punto de inflexión, los festejos más importantes. “Estoy feliz. Con los toros recorro toda la geografía española, pero San Fermín tiene algo especial. Más que por la economía, es por el sentimiento. Para mí Pamplona es el buque insignia”, sostiene.

Un oxígeno financiero vital

La ciudad navarra ha colgado prácticamente el cartel de completo en todos los sectores. La ocupación de apartamentos y hoteles ha alcanzado el 95% en el centro de la ciudad y el 90% en zonas periféricas.

“Este año hemos vuelto a ver a americanos y australianos, como antes de la pandemia. Hasta ahora solo venían los franceses porque lo tenían muy fácil al estar al lado”, apunta Echeverría. Y es que estos festejos siempre han sido polo de atracción de miles de curiosos procedentes de todo el mundo.

“A la churrería han vuelto los clásicos franceses e ingleses. También un americano que lleva 45 años viniendo y estos dos últimos no había podido viajar. Incluso este año hay mucho turismo de hispanoamérica que no había visto antes. Echábamos de menos el turismo internacional”, dice Fermín Elizalde, propietario de Churrería La Mañueta, la más antigua de Pamplona que lleva en pie 150 años.

Los hosteleros también se frotan las manos. “Ha sido una mañana de locura, nunca había visto la fila de gente para comprar churros tan larga como hoy”, cuenta Elizalde.

El establecimiento solo abre en San Fermín y los domingos de octubre, con lo cual, este festejo supone el 85 por ciento de su facturación total. “Estamos muy emocionados, para nosotros son los Sanfermines más esperados. Volvemos a ver tanta gente como antes de la pandemia y tienen unas ganas de disfrutar increíbles”.

Las imágenes del chupinazo este miércoles muestran las calles llenas de mozos y mozas empapados de vino. Mareas de gente yendo de un lado a otro del centro histórico de la ciudad y los gritos de “¡Viva San Fermín!” o “¡Gora San Fermín!”.

Los hoteles y restaurantes esperan recaudar entre el 15 y el 20 por ciento de la facturación anual. Un impacto económico que se cifra entre 100 y 150 millones de euros. Y a esto hay que sumarle los 1.000 euros de media que, según los estudios, se gastan los hospedados en hoteles de Pamplona en la celebración de las mismas.

Desde el Ayuntamiento de la ciudad confían en que San Fermín permita revertir la pérdida millonaria de ingresos que sufrió Pamplona en 2020 y 2021. En el sector, aunque les pese económicamente, defienden la decisión que se tomó de cancelar los festejos.

“Cuando estás metido en la vorágine del tsunami que supone una pandemia, tienes que asumir todas las decisiones. Fue duro a la vez que entendible. Todo sea por mantener a la sociedad y protegerla”, señala Reta.