Así es la vida de los ucranianos en la ciudad modular Mariópolis en Lviv

Ciudad Mariópolis en Polonia
Ciudad Mariópolis en Polonia Derechos de autor Euronews
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Por Giorgia Orlandi
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Alrededor de novecientos ucranianos desplazados viven en la ciudadela Mariópolis de Lviv, gestionada por la ONG 'VIS'. Aquí intentan reconstruir sus vidas, interrumpidas por la guerra contra Rusia.

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En la ciudad de Lviv, en el oeste de Ucrania, en pleno siglo XXI la gente ha encontrado una nueva casa en la ciudadela Modular Mariópolis.

Las viviendas temporales están a disposición del gobierno polaco y son gestionadas por la administración local con la ayuda de la congregación Salesiana y la ONG italiana Vis. Nata en 1986, la organización opera en 40 países de todo el mundo, África, Oriente Medio, América Latina y Europa. 

La ONG 'VIS' se ocupa de la cooperación al desarrollo y la solidaridad internacional, promueve actividades de sensibilización de la organización, la educación, la formación para el desarrollo y la ciudadanía global.

Ciudadanos ucranianos desplazados llegaron a la ciudadela Mariópolis procedentes de todo el país. Sus testimonios y su resiliencia cuentan dos años de conflicto desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, a gran escala.

Las historias de los desplazados ucranianos

Anna vive aquí desde hace un año. Es minusválida, debido a la pérdida de la pérdida de la pierna logró escapar de la región bombardeada de Járkov con su hijo. "Tenemos que mirar hacia adelante porque no tiene sentido vivir en el pasado. Tenemos que encontrar una razón para hacerlo. Ahora solamente queremos paz, no más misiles. Echamos de menos esa sensación de sentirnos seguros", declaró a los micrófonos de Euronews.

Los dos jóvenes de 26 años, Maksym y Valeria, que resultaron gravemente heridos durante la batalla de Bajmut y cayeron después en manos rusas, se sienten como en casa en la ciudadela Mariópolis, y no quieren volver a su antigua ciudad. "Cuando ya no tengamos ataques de pánico, volveremos a vivir", comenta Makysym.

Don Andrii es el encargado de dirigir las instalaciones. Según el padre, a pesar de las traumáticas experiencias, ahora es el momento de mirar hacia delante. "No podemos esperar la paz indefinidamente, mucha gente ha empezado a encontrar trabajo y a enviar a sus hijos a la escuela". La esperanza, dice Don Andrii, es que de los horrores de la guerra pueda nacer pronto una nueva Ucrania.

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