Manfred Weber, presidente de los Conservadores en el Parlamento de la UE y Vicepresidente de la CSU, exige que todas las embajadas de la UE en Irán abran inmediatamente sus puertas a quienes buscan protección frente a la represión del Gobierno de Teherán.
Las escasas imágenes que llegan desde Irán estos días recuerdan a muchos a los días previos a la caída del Muro de Berlín. Es por eso que el diputado del Parlamento Europeo Manfred Weber, de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), reclama que, de manera similar a lo que pasó en la Alemania Oriental en 1989, todas las embajadas de la UE en Irán que abran inmediatamente sus puertas a quienes buscan protección frente a las autoridades "del régimen de los mulás".
En el otoño de 1989, se produjo una afluencia masiva de ciudadanos de la República Demócratica Alemana (RDA) que intentaban huir de ella cuando las convulsiones políticas en Europa Oriental y Central alcanzaron su punto álgido. La mayoría de los intentos de huida se hicieron a través de Hungría y la frontera checoslovaca, ya que la frontera húngara se había abierto hacia el oeste. Sin embargo, cuando estas vías de escape también se hicieron más difíciles, muchos buscaron refugio en las embajadas occidentales.
Weber: La oposición en Irán merece nuestro apoyo
"Europa apoya firmemente al pueblo de Irán. Nada puede justificar la violencia mortal del régimen de los mulás contra manifestantes pacíficos. La valiente oposición en Irán merece todo nuestro apoyo", declaró Weber al diario 'Bild'. "Debemos protegerlos del régimen terrorista. Abramos todas las embajadas de los países de la UE en Irán como refugios para que los manifestantes pacíficos puedan encontrar allí cobijo."
La presidenta del Parlamento de la UE, Roberta Metsola, había pedido anteriormente a los Gobiernos de los Estados miembros que prestaran un apoyo mucho más firme a las protestas contra los dirigentes iraníes. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE no deben esperar a Estados Unidos, dijo en un entrevista exclusiva con 'Euronews'. La propia Metsola ya prohibió el lunes la entrada al Parlamento Europeo a todos los representantes oficiales de la República Islámica de Irán.
Según los últimos datos, más de 3.400 personas han muerto desde el comienzo de las protestas en Irán. Sin embargo, otras estimaciones elevan la cifra de muertos a más de 6.000, mientras que alrededor de 10.000 personas habrían sido encarceladas. La Justicia iraní se refiere a los detenidos como "alborotadores" y los acusa de librar una "guerra contra Dios", delito castigado con la pena de muerte según la ley islámica.
Huida a la Embajada de Praga
La Embajada alemana en Praga se convirtió en refugio para miles de ciudadanos de la RDA. La gente se agolpaba en la sede diplomática para buscar protección de las fuerzas de seguridad de la Alemania Oriental. La situación se agravaba puesto que la Embajada no tenía espacio suficiente para todos y el Gobierno de la RDA intentaba llevarse a los refugiados.
La estancia en la Embajada se convirtió en una cuestión diplomática internacional, ya que la estancia en una misión diplomática se considera inviolable según el derecho internacional y, por tanto, el Gobierno checoslovaco se vio obligado a proteger a los refugiados.
La "crisis" de la Embajada de Praga
El incidente se convirtió en un símbolo de la resistencia al régimen en la RDA. El entonces ministro alemán de Asuntos Exteriores, Hans-Dietrich Genscher, y otros políticos de Alemania Occidental hicieron campaña para ayudar a los refugiados y trasladarlos al otro lado del Muro.
En agosto de 1989, la crisis de la Embajada de Praga alcanzó su punto álgido cuando varios miles de ciudadanos de la RDA fueron admitidos en Alemania Occidental, lo que acabó aumentando la presión sobre el Gobierno de la RDA. Esto contribuyó al ambiente político que finalmente condujo a la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989.
Los sucesos de la Embajada alemana en Praga fueron un momento decisivo en la caída del régimen de la RDA. Contribuyeron a aumentar la presión internacional sobre la RDA y pusieron de manifiesto la incapacidad del régimen para detener los movimientos de refugiados.
Finalmente, el 30 de septiembre de 1989, tras varias semanas de insistencia y presión diplomática, el ministro Genscher viajó a Praga para evacuar en avión a los refugiados de la Embajada a la República Federal de Alemania, marcando uno de los momentos más simbólicos de la reunificación alemana.