A Soltani se le negó el acceso a un abogado y otros derechos legales desde su arresto hasta la ejecución de su pena capital, que teóricamente debía cumplirse este miércoles. Su caso es homologable al de miles de detenidos por la oleada represiva del aparato policial del régimen iraní.
El poder judicial iraní asegura que Erfan Soltani, uno de los miles de iraníes detenidos durante las protestas contra la teocracia persa y que enfrentaba una pena capital, no ha sido condenado a muerte.
Soltani está encarcelado en Karaj, a las afueras de Teherán, y se enfrenta a cargos de propaganda contra el sistema y de actuar contra la seguridad nacional, según el poder judicial en un comunicado difundido por la televisión estatal. "El castigo, de acuerdo con la ley, será la prisión, ya que la pena de muerte no existe para tales cargos", han asegurado los magistrados.
El anuncio contradice las informaciones anteriores, según las cuales Soltani, de 26 años, sería ejecutado ayer miércoles, menos de una semana después de su detención el 8 de enero en su domicilio de Fardis. La organización de derechos humanos Hengau había informado de que las autoridades judiciales informaron a la familia de Soltani, cuatro días después de su detención, de que se había dictado una sentencia de muerte.
Las autoridades ordenaron a la familia que visitara el martes la prisión de Qazl-Hisar, en Karaj, para reunirse con él, lo que hizo temer que se tratara de un último encuentro antes de la ejecución. Según los informes, el caso de Soltani se desarrolló sin respetar las normas mínimas de un juicio justo. Se le negó el acceso a un abogado de su elección y otros derechos desde su detención hasta la sentencia.
Una fuente cercana a la familia explicó a Hengau que la hermana de Soltani, abogada, solicitó representar a su hermano e investigar su caso, pero las autoridades le impidieron acceder al expediente. La familia desconocía los detalles de los cargos o del proceso judicial. Las organizaciones de derechos humanos expresaron su honda preocupación por la posible creación de tribunales 'ad hoc' y el uso de la pena de muerte para reprimir protestas.
El jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, insinuó en un vídeo el martes una serie de juicios rápidos y ejecuciones para los detenidos en las protestas a nivel nacional, a pesar de la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que "tomaría medidas muy enérgicas" si se producían ejecuciones. Al menos 3.400 personas han muerto en la represión hasta el momento, según los activistas: con niveles de represión nunca vistos en décadas.
Fuentes internas de Irán aseguran a 'Euronews' que se teme que el número de muertos sea considerablemente mayor, con hasta 15.000 iraníes muertos. Trump ha advertido previamente a los líderes de Irán que daba por terminada cualquier negociación y que "actuaría en consecuencia".
Los detalles de la represión comenzaron a surgir el martes mientras los iraníes hacían llamadas telefónicas al extranjero por primera vez en días, después de que las autoridades cortaran las comunicaciones en todo el país cuando estallaron las protestas. Los activistas advirtieron que los ahorcamientos de detenidos podrían llegar pronto.
Trump dijo el miércoles que se le ha dicho "de buena fuente" que los planes de ejecuciones se detuvieron. "Nos han dicho que la matanza en Irán se está deteniendo", declaró Trump desde la Casa Blanca.