Lindsay Vonn y Georg Hackl, referentes del esquí y el luge, respectivamente, resultaron gravemente lesionados tras sufrir sendas caídas en competiciones olímpicas, generando conmoción en Milán-Cortina.
La jornada de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán-Cortina se vio marcada por dos accidentes que conmocionaron al público y a la comunidad deportiva internacional.
La esquiadora estadounidense Lindsay Vonn, de 41 años, sufrió una aparatosa caída durante su descenso alpino tras engancharse en una de las banderas de la pista. La deportista perdió el equilibrio y tuvo que ser evacuada en helicóptero mientras los servicios médicos la atendían.
Los espectadores aplaudieron su esfuerzo y determinación de la esquiadora, que hace apenas nueve días se había roto el ligamento cruzado anterior, aunque se teme que este incidente pueda marcar el final de su trayectoria deportiva.
Por su parte, la leyenda alemana del luge Georg Hackl, de 59 años, se lesionó el hombro tras caer de cabeza desde 1,80 metros de altura mientras observaba el entrenamiento de sus lugers. Hackl declaró: "Quería ver el entrenamiento de mis lugers. Fui a un sendero y subí un poco para ver la pista. Entonces algo se rompió debajo de mí y también caí de cabeza". Su traslado al hospital pone en duda su participación en las próximas carreras.
Estos incidentes subrayan los riesgos extremos de los deportes de invierno de élite, recordando que incluso los atletas más experimentados no están exentos de lesiones graves.