Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina d'Ampezzo no sólo serán una celebración deportiva, sino también una oportunidad de obtener importantes recompensas económicas para los mejores. ¿Cuánto paga cada país por las medallas?
Ahora que han comenzado los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, no está de más recordar que el Comité Olímpico Internacional no paga premios en metálico a los deportistas por las medallas conseguidas. La responsabilidad de recompensar a los participantes recae en los comités olímpicos nacionales y los gobiernos nacionales. En Europa, los sistemas de premios varían mucho, con diferencias que ascienden a decenas de miles de euros dependiendo del país.
Polonia. Medallas y criptomonedas
En Polonia, el sistema de primas para los deportistas olímpicos es actualmente uno de los más atractivos del continente. Para los Juegos de Milán-Cortina, los medallistas polacos pueden contar con elevadas recompensas económicas, que combinan pagos en metálico y beneficios adicionales. Se espera que la medalla de oro esté valorada en unos 170.000 euros.
Los medallistas de plata recibirán unos 135.000 euros, mientras que los medallistas de bronce recibirán unos 100.000 euros. Además, el sistema incluye primas para los entrenadores y por los puestos del cuarto al octavo, lo que aumenta aún más el atractivo financiero del éxito olímpico. Curiosamente, algunos de los premios los recibirán en oro y otros en forma de criptodivisas.
"Las primas por medallas se pagarán en tokens TMPL, un proyecto en cooperación con el Comité Olímpico Polaco (...) Este modelo ya está siendo probado por las 'mamás olímpicas', deportistas que participaron en los Juegos de París y tuvieron un bebé. Más de diez de estas madres ya han recibido prestaciones en tokens ZND.
Pueden canjearlos inmediatamente por unos 12.000 euros y así retirar sus fondos. También pueden mantener el token. La elección es suya", explicó a 'Euronews' Przemysław Krala, CEO de Zondacrypto, uno de los principales patrocinadores de los premios para los olímpicos polacos.
Los deportistas polacos también pueden aspirar a una pensión olímpica vitalicia pagada por el Estado. La prestación se paga a partir de los 40 años. Asciende a 1.213 euros al mes y se actualiza anualmente.
España y Grecia. Premios inferiores a los de Polonia
En España, las recompensas para los medallistas las fijan el Comité Olímpico Español y el Consejo Superior de Deportes. En las competiciones individuales, una medalla de oro otorga unos 94.000 euros, una de plata unos 48.000 euros y una de bronce unos 30.000 euros.
En las competiciones por parejas y por equipos, las cantidades se reparten entre los deportistas, dependiendo del número de participantes. Un elemento importante del sistema español son también las becas olímpicas, que proporcionan a los deportistas una ayuda económica regular a lo largo de su ciclo de preparación de cuatro años.
En Grecia, las recompensas por medallas olímpicas están consagradas por ley. Una medalla de oro garantiza a un deportista 90.000 euros, una de plata 60.000 euros y una de bronce 50.000 euros. Este sistema es estable y predecible, lo que da a los deportistas seguridad sobre las consecuencias financieras del éxito en los Juegos.
Hungría es el país que más paga
Un modelo que destaca especialmente es el de Hungría, donde los medallistas no sólo reciben una prima única, sino también una renta vitalicia a partir de los 35 años. En los Juegos de París 2024, los medallistas de oro húngaros recibieron 142.000 euros. Los de plata recibieron unos 101.000 euros y los de bronce unos 83.000 euros. Además, también se conceden primas a los deportistas que terminan entre los ocho primeros puestos, lo que convierte al sistema húngaro en uno de los más generosos de Europa.
Premios modestos en Alemania
En comparación con estos países, Alemania es más bien cicatera. La fundación Deutsche Sporthilfe paga allí actualmente unos 30.000 euros por una medalla de oro, 20.000 por una de plata y 15.000 por una de bronce. Aunque estas cantidades son considerablemente más bajas que en Europa Central y Oriental, un cambio significativo es que los premios están exentos de impuestos, lo que hace que el valor real de los pagos a los deportistas aumente considerablemente.
Cabe señalar que el dinero no es la única forma de recompensa para los deportistas olímpicos. En muchos países, los medallistas reciben vivienda, coches, apoyo de patrocinadores, programas de educación especial o financiación para seguir formándose. A menudo, son estas formas de apoyo a largo plazo las que marcan una mayor diferencia en la carrera de un deportista.
En conclusión, los Juegos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina podrían aportar a los deportistas europeos no sólo prestigio y publicidad, sino también beneficios financieros muy tangibles.